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Si los hombres fueran zapatos: 8 razones por las que te quedaste con un hombre que no era de tu talla.

Por Elena Villanueva

«Un día pasé por delante de una zapatería y vi en el escaparate unos zapatos monísimos...

Entré en la tienda y me los probé. La punta era estrecha y me apretaba un poco los dedos, y el tacón era demasiado alto, pero me miré en el espejo y vi cómo me estilizaban las piernas, que se veían más largas y delgadas. Me imaginé llevándolos en la fiesta a la que me habían invitado unos amigos de dentro de un par de meses. En realidad no me hacían falta, porque ya tenía muchos zapatos en casa, pero eran muy bonitos y podía permitírmelos. Además no tenía otra cosa que hacer esa tarde más que ir de compras, y volver a casa sin nada hubiera sido un poco frustrante. Pensé que aún tenía unas semanas antes de que llegara la fiesta para ponerme los zapatos y que mis pies se acostumbrarían a ellos, e incluso llegué  pensar que con el tiempo los zapatos cederían. Así que me los llevé.

Cada vez que me los ponía en casa para practicar me apretaban y mis pies se cansaban enseguida, pero lo aguanté, porque eran unos zapatos preciosos y me quedaban genial.

Llegó el día de la fiesta. Al principio de la noche me molestaban un poco, pero  pensé  que podría soportarlo. Me las apañé para caminar muy poco, pero incluso quedándome quieta y sin hacer nada me hacían daño. Yo me había imaginado a mí misma caminando en esa fiesta derrochando glamour y elegancia, pero si me hubiera visto desde fuera, hubiera contemplado a una mujer rígida como un palo que caminaba con más poca gracia que una ameba

Después de un par de horas tuve que sentarme en un rincón porque los zapatos me hacían tanto daño que no podía ni estar de pie. Entonces se me acercó un chico y se sentó a mi lado. Era un poco pesado y su conversación no me interesaba en absoluto, pero los zapatos me apretaban tanto que no podía ni levantarme para alejarme. Así que me quedé ahí hablando con él. A lo lejos, veía a mis amigas bailando y pasándoselo en grande. El chico en cuestión me pidió el número de teléfono. Yo no sabía cómo decirle que no y se lo di. Cuando me oí mí misma dándole mi número de teléfono, me vino un flashback de la última vez que salí con alguien, y pensé que fue por la misma razón por la que estaba hablando con este chico, y quizás, la misma razón por la que me había comprado estos malditos zapatos que tanto me molestaban: porque no había encontrado otra cosa mejor que hacer. Estaba aburrida.

Había comprado zapatos y salido con hombres que no me gustaban porque tenía una vida vacía y aburrida.

Cuando llegué a casa, mis pies estaban hinchados y con ampollas, y ya no podía ni caminar. Me miré en el espejo. Cuando me los probé en la zapatería por primera vez me sentí fabulosa y radiante. Ahora solo veía en el espejo el reflejo de una mujer cansada y triste, que no podía ni  andar. Así que decidí que solo me quedaban dos opciones: o tirarlos a la basura o venderlos en Wallapop.

Me tumbé en la cama y cerré los ojos. Entonces oí el sonido de un mensaje en mi teléfono móvil. Era el plasta de la fiesta.»

Cuando me probé los zapatos por primera vez me imaginé guapísima y que caminaba con mucho estilo, pero la realidad fue que me miré al espejo y vi a una mujer fea que apenas reconocía.

Cuando eliges a un hombre que no “te acopla” acabas andando por la vida como “un pato mareado”.

8 razones por las que eliges unos zapatos (o un hombre) inadecuados 

Razón #1: Por aburrimiento

Yo me compré los zapatos porque estaba aburrida. El último chico con el que salí también fue por eso: porque no tenía nada mejor que hacer. Porque no había descubierto ningún proyecto lo suficientemente estimulante en mi vida al que quisiera dedicar mi tiempo y energía. Lo mismo que los zapatos. ¿O acaso piensas que si hubiera tenido una vida súper creativa e interesante me hubiera pasado la tarde mirando escaparates para pasar el rato, cuando no me hacía falta nada?

Razón #2: Por no saber decir que no

Otra razón por la que una puede comprarse unos zapatos que le aprietan es porque la dependienta nos insiste y acabamos con ellos por no saber decir que no. Por la presión de la vendedora que te dice que te quedan monísimos y que están muy bien de precio. Lo mismo que el plasta de la fiesta, que por pesado, y porque yo no supe cómo decirle que no, acabó teniendo mi número de teléfono.

Razón #3: Porque pensamos que “se adaptarán” a nosotras

También pasa que pensamos que los zapatos cederán y se amoldarán a nuestros pies con el tiempo. Y no nos engañemos, muchas veces con los hombres nos aferramos a una fantasía y pensamos que cambiarán.

Razón #4: Por desesperación

En otras ocasiones nos impacientamos un poco y compramos algo simplemente porque está “ahí”, porque no nos queda tiempo o ya hemos mirado muchos zapatos y ninguno nos gusta, así que me quedo estos que ni fu ni fa y va que chuta. Pues lo mismo pasa a veces con los hombres, que vemos que estamos solas mucho tiempo o que nos hacemos mayores, y total, este chico que me hace caso no está tan mal (pero tampoco está tan bien). Noencuentras razones para decir ni sí ni no.

Razón #5: Por baja autoestima

Lo que me lleva al siguiente motivo: porque todas nuestras amigas siempre se arreglan mucho y se habían comprado zapatos nuevos y solo faltábamos nosotras. Y con los hombres también pasa que porque somos las únicas solteras que quedamos del grupo, nos enrollamos o salimos con alguien por no ser menos que nuestro grupo de amigas. 

Razón #6: Por miedo al futuro

Otras veces pensamos que no podemos dejar escapar la ocasión de unos zapatos porque no encontraremos otros así. Cuando hay más tiendas y zapatos que longanizas. En la relaciones pasa lo mismo, no queremos soltar y dejar lo inadecuado por miedo de no encontrar a otra persona después

Razón #7: Por necesidad

Puede pasar que pienses que los necesitas. En realidad, yo no necesitaba esos zapatos. Pero quería comprarte algo nuevo para deslumbrar en esa fiesta aunque en realidad tenía cosas en casa para ponerme. A veces, pensamos que un hombre es el que nos hará “brillar” y nos dará el glamour.  Cuando en realidad es la fuerza del alma la que lo hace.

Razón #8: Por hobby

Y la última razón por la que nos compramos unos zapatos es porque nos gusta ir de compras. A veces, nos va el flirteo más que a un mono los cacahuetes. Es divertido, igual que ir de escaparates. Ligar está bien, pero cuando esto es en lo que gastamos más energía en nuestra vida, no nos queda tiempo para hacer cosas más importantes y que nos darían más satisfacción a largo plazo.

El amor es como los zapatos. Si no es “de tu talla” te impide bailar la vida.

Unos buenos zapatos,  como un buen hombre a tu lado, suman a tu vida cada día un poco más. Tenerlos contigo hacen caminar la vida mejor y con más diversión y alegría.

¡Liberarse o morir!

Y ahora, cuéntanos. ¿Alguna vez te quedaste con un hombre que no era de tu talla, que “te quedaba” demasiado grande o demasiado pequeño, con el que no podías caminar bien ni bailar la vida?  

¡Comparte tu experiencia con otras diosas! 

P.D. Y por si acaso te lo estabas preguntando… No, no quedé con el pesado de la fiesta (ésta vez no :P). Después de tirar los zapatos borré su número de móvil . Ya había aprendido la lección. 

Diosa, compra zapatos de la talla correcta y ...

¡Endiósate!

2 Comentarios
  • Mariela
    Posted at 16:38h, 02 julio Responder

    Hola Buenos dias,
    Me encanto el articulo y después de leerlo varias veces definitivamente si los zapatos son iguales a los
    hombre. En mi caso no se si me creció el pie, pero después de muchos años de matrimonio y leyendo esto
    estuve con una persona que no me dejaba bailar a mi ritmo ni quería buscar la forma de llegar a un acuerdo
    para juntar el suyo con el mio había que bailar solo a su paso. eso me provocaba mucho dolor en los pies
    que increíble. ahora ando no sola pero la persona o zapato que escogí, me di mi tiempo y por ahora no me molesta disfruto mucho es mas hago cosas que siempre quise hacer y que no me imagina hacerlas sola o acompañada.
    Este par de zapatos o persona nos hemos acoplado de manera relajada. jajajajaja vamos a ver hasta donde llegamos espero que hasta ponernos viejitos jajajajaja

    Saludos
    Mariela

    • Isabel Tarín
      Posted at 08:54h, 03 julio Responder

      Felicidades, Mariela. Qué bonito lo que nos has contado. Tuviste que ser valiente para dejar lo que no te dejaba bailar la vida y ahora te ha llegado algo mejor como premio. Que lo disfrutes muchísimo!

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