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¿Qué es un trauma? ¿Estoy traumatizada?

Por Isabel Tarín

Empecemos sentando las bases. No todas las cosas malas que nos pasan en la vida, a nosotras o a los demás, producen traumas. Veamos…

¿Qué es exactamente un trauma?

Un trauma es una herida en tu “yo”—físico, emocional, mental y/o espiritual—que no se cura fácilmente (vendría a ser lo contrario a un simple rasguño). 

Para padecer un trauma necesariamente ha debido ocurrir que tus recursos personales o factores de protección hayan sido insuficientes para protegerte de una circunstancia que violaba todos o parte de los fundamentos de tu integridad personal.

Una experiencia vital se convierte en trauma (y va más allá del simple dolor) cuando ha producido daño en tus cimientos personales. Y el daño ni se puede curar por si mismo ni es reversible por lo menos a corto plazo. Es una herida profunda  porque te ha arrebatado el sentido de la seguridad, del orden, de la predictibilidad o de la justicia, o sea, lo que hacía que confiaras en la vida.

La definición más sencilla y con la que más identifico el trauma es la de “algo me ocurrió que me robó el alma.”

  Un trauma puede producirse: 

1) Por una experiencia repentina, dramática y manifiesta, como una violación, una paliza o un accidente

 2) Gradualmente, gota a gota hasta colmar el vaso, como resultado de la exposición continua a la hostilidad o el maltrato psicológico sutil pero continuo

3) Por algo que nunca sucedió, como por ejemplo, la ausencia de amor y apoyo en tu infancia (para profundizar puedes leer “Los tres tipos de trauma”). 

En realidad, cualquier experiencia puede producir un trauma. Que una experiencia te produzca un trauma NO depende solamente de la intensidad de la misma sino también de la vulnerabilidad personal: de la solidez de tus cimientos personales.

Cimientos personales sólidos: la mejor prevención contra los traumas

Las personas que poseen más factores de protección son menos proclives a experimentar un trauma, porque pueden defenderse mejor ante la amenaza. 

 Y aquí van algunos ejemplos

-Haber tenido una buena infancia (éste es uno de los más importantes)

-Contar con vínculos de intimidad fuertes y sinceros

-Participar de la vida de tu comunidad 

-Contar con recursos personales como una buena genética, inteligencia, belleza y habilidades de todo tipo, de comunicación, sociales, artísticas… incluso atléticas o deportivas

Así, por ejemplo, una experiencia estresante de mediana intensidad como un divorcio, no tiene las mismas probabilidades de producir un trauma a una mujer joven, sana, guapa, que tenga un trabajo bien pagado que disfrute, buenas amistades y muchos hobbies que a otra que esté previamente enferma, no tenga trabajo o apenas amigos y su matrimonio fuese lo que más valoraba de su vida. 

Respuesta ante el trauma

Existen básicamente tres respuestas de autodefensa ante la amenaza: 

La lucha , liarte a puñetazos y empujones con un delincuente que está intentando robarte el bolso (FIGHT)

La huida, salir corriendo con unas fuerzas que en momentos de miedo parecen sobrenaturales cuando te das cuenta de que un hombre te está siguiendo de camino a casa al salir del pub (FLEE)  

La codependencia (o sumisión), tratar de favorecer al maltratador para obtener privilegios y que nos maltrate menos. Pero esta estrategia solo es posible en traumas graduales que implican mucho tiempo (FLAWN)

Y la congelación, no ejercer ninguna respuesta porque “tu cerebro reptiliano” (el que se encarga de tu supervivencia) piensa que no hay garantías suficientes para luchar o huir y salir ganando, o que incluso estas estrategias agravarían la situación (FREEZE) 

Si ejercemos las dos primeras—lucha o huida— (independientemente de si tenemos éxito o no) seremos poco proclives a que el trauma se instaure en nuestra vida porque tendremos la conciencia de que “hicimos todo lo que pudimos” y, libres de culpas, seremos más capaces de empezar con el duelo casi de inmediato. Nuestra vida podrá volver a ser funcional en poco tiempo.

Por el contrario, si utilizamos la estrategia de congelación, si no hicimos nada por defendernos, “si dejamos que un compañero de clase nos amenazara durante meses o incluso años y no hicimos nada ni se lo dijimos a nadie”; “si dejamos que nuestra pareja nos tratase mal, nos humillara o nos mintiera patológicamente y no hicimos nada, no nos defendimos o no se lo contamos a nadie”; “si fuimos testigos de cómo nuestro padre maltrataba a nuestra madre o nuestra hermana, y solo callamos y nos tragamos la pena y el miedo”, esto significó que la respuesta de reacción al miedo de nuestro cerebro reptiliano, que es tan involuntaria como un parpadeo o los latidos del corazón,quedara retenida en tu interior y quedaras gobernada por la ley del miedo y dirigida hacia la escasez desde entonces y hasta que la expreses.

¿He sido afectada por un trauma?

Juzga tú misma. Estos son algunos síntomas comunes para las personas traumatizadas:

– Ataques de pánico, fobias o ansiedad

– Respuestas emocionales exageradas

– Atracción hacia situaciones peligrosas

– Cambios de humor bruscos

– Incapacidad para amar y tener vínculos de intimidad sana

– Tristeza

– Miedo a la muerte (y a la vida)

– Insomnio o cansancio extremo

– Sensación de soledad, separación, como estar “muerta en vida”

      Y muchos más…

 Si fuiste afectada por un trauma, incluso si no fuiste consciente, es seguro que padeciste y quizás aún padeces muchos signos de estrés postraumático que dirigieron y dirigen tu vida hacia el miedo y la escasez. Esta es la razón por la que si estás afectada seguramente te preguntarás:

¿Por qué he acabado teniendo una vida tan diferente a lo que siempre quise?

—Porque no te curaste bien—te respondería yo.

Si has sufrido un trauma no podrás ser plenamente feliz a menos que realices las reparaciones y los aprendizajes necesarios para recuperar tu integridad. Si quieres saber más sobre cómo se curan los traumas pulsa aquí. 

Te hacemos una proposición de película del genio Alfred Hitchcock, a través de la que te será muy fácil ver como un trauma puede producir trastornos compulsivos, impedir las relaciones y, en definitiva, desviar la trama de una vida hacia el dolor y el sufrimiento. ¡Esperamos que la disfrutes!

Marnie la ladrona.
Película recomendada Endiosadas

‘Marnie, la ladrona’ (‘Marnie’, 1964) Alfred Hitchcock

Diosa, resuelve tus problemas y vuelve a ser plenamente feliz, no te arrepentirás. Si necesitas nuestra ayuda o tienes alguna pregunta, por favor, no dudes en contactarnos. Sabemos lo que es y no estás sola.

¡Endiósate!

2 Comentarios
  • Leiddy
    Posted at 16:48h, 26 abril Responder

    Excelente, me siento identificada. Es como si no estuviera bien con nada.

    • Isabel Tarín
      Posted at 12:57h, 29 abril Responder

      Hola Leiddy. ¡Exacto! Así es como te sientes cuando has sido traumatizada sutilmente, como si nada fuese suficiente. Pero recuerda que eso no es tu “yo”, solo un síntoma, y los síntomas se pueden curar. Estate atenta porque publicaremos muchas más cosas para sanar. No estás sola. Un abrazo fuerte.

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