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¿Qué es la diosa?


Isabel Tarín - 14 de septiembre de 2020 - 0 comentarios

¿Qué es la diosa?

Tal y como las diosas de la mitología eran adoradas por poseer alguna capacidad extraordinaria, cada mujer también posee un don completamente único que necesita el mundo. Una mujer está en “la diosa” cuando se ha llevado a un hábitat tan acorde a su naturaleza que ejercer su don le resulta natural.

“La diosa” es alcanzar la versión más auténtica y abundante de ti.

Cuando vives en tu diosa, vives en el mundo de la abundancia, del amor, de los milagros y la buena suerte. La trama de tu vida es fluida. Aunque te encuentras con encrucijadas y problemas que resolver, parece que la vida te sostiene y ayuda. Con cada desafío que superas, sientes que estás en un lugar más perfecto para ti, con personas más afines y haciendo algo que disfrutas más y sirve más al mundoo. Cuando vives conectada a tu diosa, vives emocionada y divirtiéndote, pero también en continuo aprendizaje y servicio.

Cuando vives en tu diosa no tienes ni tiempo ni ganas de mirar si la hierba de tu vecina es más verde que la tuya, tan emocionada y sorprendida como estás por la vida en sí misma.

¿Qué no es la diosa?

La mujer que no está en la diosa está en mayor o menor medida contagiada del miedo. El miedo la agita, la pone hipervigilante mirando a fuera para protegerse y pierde la claridad y la conexión con su “yo divino”, que en realidad la está guiando hacia los milagros.
Una mujer desconectada de “su diosa” toma decisiones impulsivas, apresuradas, irracionales y encaminadas a protegerse de algo que en realidad todavía no existe y que, paradójicamente, está creando ella misma al llevarse por un camino que no corresponde al destino natural de su alma.

Una mujer desconectada de su diosa puede tener miedo de perder a su pareja y querer estar siempre con él, evitar que salga solo con los amigos y encuentre otras mujeres o llamarlo mil veces para saber dónde y con quién está, y acabar logrando que la abandone, que es lo que tanto quería evitar. Así funciona el miedo.

El miedo espiritual, el que no se produce porque viene un león que puede comerte sino al pensar que “eres pequeña, estás sola, que el universo no te protege, y no eres suficiente”, solo engendra más miedo y escasez con cada una de las decisiones que tomas para que no se cumpla la profecía que temes. No hay excepción.

La mujer que no está en “la diosa” está contagiada del miedo y desconectada de su “yo divino”.

No puede escuchar la guía para llevarse a su hábitat, donde le esperan sus milagros.

¿Por qué algunas mujeres están en la diosa y otras no?

Todas las mujeres (y las personas) nacimos en la abundancia, conectadas a nuestro “yo divino” que nos guiaba; fue la mala educación espiritual y emocional lo que nos hizo contagiarnos de miedo y que nos desviásemos del camino a nuestra mejor versión.
Cuando una mujer se contagia del miedo se va a vivir al lado oscuro, a la caverna, al mundo del miedo, de la escasez, del sacrificio, de la pobreza, del “querer no es poder”, del ego y de la confusión. Este mundo sacará lo peor de ella y no lo mejor, se convertirá con el tiempo en una mujer quebrada.

Llega un día en el que las personas en el mundo al revés inevitablemente se preguntan algo parecido a esto:

¿Cómo he llegado a tener una vida que me gusta tan poco si yo lo he intentado hacer siempre lo mejor que he podido?

¿Por qué mis sueños no se cumplen?

¿Por qué a otras personas la vida les ha tratado mejor?

La respuesta es: «A otras mujeres les fue mejor en la vida que a ti porque ellas siguieron conectadas a su “yo divino”».

Nadie vale más o menos que tú, solo puede estar más conectada que tú a la Fuente. Pero esta causa se puede revertir.

La mala educación espiritual y emocional que recibiste te desvió de alcanzar tu mejor versión—la diosa.

Volver a la diosa

Si te fuiste a vivir al mundo de la escasez por tomar decisiones guiada por el miedo, puedes regresar ahora al mundo de la abundancia tomando decisiones alentadas por el amor. Puedes volver al camino de tu diosa, a la trama emocionante con propósito y placer de tu vida, siempre que ahora sigas lo que es verdad en tu corazón.

Si te has desviado de tu “yo original y abundante” puedes volver siéndote fiel ahora, por completo, sin importar qué.

¿Parece fácil y agradable, verdad?

No obstante, retomar el camino al destino verdadero de tu alma conllevará encrucijadas. Algunas ciertas, otras solo ilusiones del ego, otros retrasos que ocurrirían de todas formas pero a ti te cogen con años de escasez a la espalda y te afectan el doble. Desde luego que si estás decidida a recuperar tu corona no te vendrá mal una maestra, una serpa que conoce el camino a la perfección porque lo recorrió ella misma y ha ayudado a muchas personas.

En mi propio camino desde el caos y la limitación al poder y la alegría han habido muchos aprendizajes, muchas técnicas, muchos libros, muchos «¡Ajá!» y aún más «¡Guauuu!» Únete a nuestra tribu de Endiosadas y compartiremos contigo toda la sabiduría que hemos adquirido para que vuelvas a brillar tú también. Lo que más necesita el mundo son mujeres felices, amorosas, que sirven haciendo lo que Dios las diseñó para hacer.

El camino a tu diosa, convertirte en la mujer que quieres ser, será la aventura más apasionante de tu vida. Como Dios ayuda a los que se ayudan, si emprendes este camino la vida te sostendrá.

“Vivir ahora sin miedo y con confianza en la vida será como ver una peli sabiendo que ganarán los buenos”.

¡Resucita a la diosa que hay en ti!

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