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¿Por qué me siento tan triste? (Parte II) Cómo sanar el dolor emocional

Por Isabel Tarín

Como te contamos anteriormente, el dolor emocional es algo más que una emoción de tristeza, de ansiedad o de enfado circunstancial; es un sentimiento más profundo y duradero en el tiempo. Una clienta mía lo definió muy acertadamente así: “El dolor emocional se siente como una mezcla de tristeza y vacío existencial pero viejos y enquistados.”

El dolor emocional es el dolor del alma. Es el síntoma que indica que estás separada de tu verdadero yo. Es el dolor que proviene de la herida abierta que tienes en tu alma causada por vivir siéndote infiel demasiado tiempo. (Saber más aquí: Qué es el dolor emocional. Parte I)

¿Cómo se cura el dolor emocional?

Pues bien, el dolor emocional no se cura, él está en tu vida para curarte a ti, que no es lo mismo

El dolor emocional NO se cura, él está tratando de curarte a ti.

El dolor emocional no es el problema, es el síntoma. Es el testigo del salpicadero que te indica que necesitas poner aceite para que no se queme el motor de tu coche; ¡te está previniendo de daños mayores!

Por eso, una vez la herida se cura el dolor emocional desaparece solo, una vez apagas el fuego el humo se va solo, una vez curas la infección la fiebre desaparece sola, una vez enciendes la luz la oscuridad se va sola. 

Lo más inteligente que puedes hacer con el dolor emocional es sopórtalo lo mejor que puedas mientras dura y mirar por detrás de él para identificar y resolver su verdadera causa.

Las heridas emocionales que producen dolor emocional NO se curan con el tiempo

Dicen que “El tiempo todo lo cura”, pero ¡no es cierto! Un rasguño se cura con el tiempo, muy probablemente sí, pero una herida de bala en el corazón, no. Ésta se cura con una operación quirúrgica que precisa de anestesia, de un buen “médico” y de la convalecencia necesaria, lo mismo para las heridas emocionales que producen dolor emocional profundo. Y si te niegas a someterte a la operación emocional que necesitas arrastrarás tus síntomas e irás “cojeando” del corazón toda la vida.

Seguramente estarás pensando… «¡El tiempo sí cura! Yo lo he experimentado. Tenía mucha pena cuando me dejó mi pareja con la que llevaba diez años, pero ya ni me acuerdo de ella. Quería formar una familia y tener hijos, pero como se pasó la posibilidad y no pude, pues ya no me afecta. Siempre quise ser bailarina o astronauta, no lo fui y tampoco sufro por ello». De acuerdo, es cierto que con el tiempo llega la resignación de vivir con el dolor emocional y cierto alivio con esa resignación. Bajas el listón, te resignas y aceptas. Pero esto no es la curación. De hecho no tendrás los beneficios de la verdadera curación que son, por cierto, una vitalidad y alegría de vivir parecidas a las de un niño, tengas la edad que tengas.

¿Cómo se cura “definitivamente” la herida de mi alma que me produce dolor emocional?

La herida en tu alma sigue abierta porque sigues siéndote infiel ahora. Y sigues siéndote infiel por un motivo: porque tienes una percepción de la vida errónea. Piensas que la vida es peligrosa, por eso vives con miedo y protegiéndote. Y ese miedo lo heredaste de las personas que te criaron que también tenían miedo. 

Las personas con miedo no pueden amar, ni soñar ni vivir, solo sobrevivir.

Están llenas de requisitos y manías sobre cómo deberían ser o comportarse para que la vida les salve de la escasez y el dolor, y suelen reprimir su alma porque su luz y su fuerza les resulta demasiado poderosa y provocadora para sentirse en control. Una de mis clientas decía: «Yo adoro viajar. Viviría viajando todo el tiempo pero no lo hago porque ¡es muy peligroso! Y más una mujer sola». Le parecía más segura la depresión severa que tenía cuando vino a verme por primera vez, aunque había abusado de los ansiolíticos de manera muy peligrosa en varias ocasiones.

En el exterior hay peligros, desde luego, y hay que ser inteligente para no exponerse sin ton ni son, pero tomar decisiones en el miedo y apartarte así de tu alma es una sentencia de enfermedad y escasez aseguradas, de las que no te podrás librar.

Cuando se tiene miedo no se arriesga. Perseguir y cumplir los anhelos de tu alma mientras te proteges es imposible. No se puede servir a dos amos a la vez

Lo contrario de vivir es no arriesgarse. Lo contrario a sentir dolor emocional es confiar en la vida y ser quien eres y hacer exactamente lo que quieres.

Confiar en la vida es como ver una peli sabiendo que ganarán los buenos.”

Vivir una aventura con emoción, no angustia.

Pero, ¿cómo pasaste de ser una niña emocionada por existir a alguien que es la carcelera de su alma?

Fue el miedo lo que te hizo creer que necesitabas vivir siéndote infiel porque la vida no era de fiar. Y es aquí cuando viene lo importante: porque fuiste afectada por un trauma del que aún no te has recuperado. Pudo ser un trauma severo, uno sutil pero repetido en el tiempo o un trauma oculto. (Saber más: tipos de traumas). Sea cual sea el tipo de trauma, más o menos manifiesto, todos tienen la misma raíz: la falta de amor.

Tienes dolor emocional porque (quizás hace mucho) te faltó amor del bueno y eso te hizo creer en el miedo.

Perdiste la confianza en la vida porque te relacionaste demasiado tiempo con gente que no podía amar bien, no podía amar tu alma exactamente tal y como era. Pero esto puedes resolverlo ahora mismo y volver a vivir emocionada por existir.

Diosa, recuerda que no estás sola. Igual que cuando estamos enfermas acudimos al médico, puedes acudir a terapia, a un grupo de apoyo, unirte a nuestra tribu. Rodéate de gente que no siga en el miedo sino en el amor. 

Si tienes alguna duda o quieres hacernos algún comentario sobre el dolor emocional estaremos encantadas de compartir experiencia, sabiduría, consejos y esperanza.

Estamos deseando conocerte.

¡Únete a nuestra tribu! 

¡Endiósate!

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