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¿Por qué me atraen los malotes? Parte II

¿Por qué me atraen los malotes? Parte II

Hoy me dispongo a explicarte por qué te sientes irremediablemente atraída hacia los chicos malotes y cómo esto puede traerte consecuencias.

Esta claro que los chicos malos exudan masculinidad, testosterona e instinto, y esto nos encanta. Estos hombres rebeldes, indómitos, independientes, salvajes e ingobernables, poseen una cualidad que nos embelesa y cautiva, y que para cualquiera es un gran afrodisíaco: la confianza.

Esto que en principio está muy bien, puede tener un lado oscuro cuando esta confianza es un disfraz que esconde arrogancia y egoísmo. Y si a pesar de descubrir esto todavía sientes un impulso irrefrenable por ellos, estás indudablemente en apuros.

Porque estos chicos “seguros” pisan fuerte, se nota que están. Se manejan bien en el plano terrenal, saben lo que quieren y van a por ello –sacando toda la artillería pesada en caso de necesidad— e incluso a veces teniendo poco en cuenta al otro.

Es por eso que logran cosas. ¿Y tú? ¿Eres de las que queda completamente anonadada ante sus logros? ¿Cuando viene a recogerte en un cochazo? ¿O cuando paga tus copas toda la noche? ¿O cuando te hace mega regalos desproporcionados? ¿O por su tableta de chocolate?

¿Te hace ir a por él con más fuerza su imagen de hombre lleno de amistades y planes en donde no te sientes muy exclusiva?

 

¿Los chicos que te tratan bien, te escuchan y tratan de agradarte te parecen unos “pagafantas”?

¿Es probable que el chico que te gusta nunca acabe de enamorarse?

 

Puedes leer el primer post ¿Por qué me atraen los malotes parte I (Aquí) y descubrir sobre cómo se suelen comportar. Y en este post te contaré como puedes equilibrar esta atracción y conseguir que no te domine, para ser más racional e inteligente, si su gran encanto es perjudicial para ti.

Bueno, veamos el esqueleto de la cuestión.

Muchas, no todas, pero a la mayoría de las mujeres se nos ha permitido desarrollar ese lado emocional y femenino, comprensivo, paciente, lánguido y obediente, que espera, que le cuesta actuar, que se conforma, que es dependiente, que…, más de lo mismo.

Es decir, las mujeres solemos tener hiperdesarrollada la capacidad de “amar”, de ser emocionales. No necesariamente esto es amor, aunque pueda confundirse fácilmente.

Suele ocurrir que las mujeres están hiperdesarrolladas en los chacras del corazón, especialmente las niñas buenas, y en número rojos o en déficit en los chacras terrenales, los relacionados con los asuntos de la tierra, la supervivencia, el instinto, la sexualidad, la agresividad, el deseo… estos aspectos que tienen tan desarrollados y evidentes los hombres de los que hablamos y que por eso mismo nos resultan irresistibles. Los necesitamos.

Este déficit en los asuntos más físicos y terrenales, de los instintos reprimidos y negados, resulta en una incapacidad para tomar la acción, ir en pro de tus objetivos, tu bienestar, tu supervivencia y tus deseos materiales también.

¿Y qué haces entonces? Pues buscar lo que te falta fuera. Te atrae el hombre que es justo todo lo contrario, porque necesitas su energía terrenal para equilibrarte.

Así el tándem es perfecto al principio: tú le darás tu amor, tu emocionalidad, tus cuidados de mujer virtuosa, obediente, dispuesta a servir y a estar guapa para él y el pondrá el Rock&Roll: la confianza, el deseo, la pasión, la agresividad, el egoísmo, …

Llámame poco romántica, pero considero que muchos asuntos del día a día son más mercantiles de lo que parecen. No hay duros a cuatro pesetas.

Si no logras satisfacer tus deseos y necesidades por las claras, si crees que cierto egoísmo es insano, estos no van a desaparecer ni mucho menos. Puede que los reprimas un tiempo…, pero seguirán ahí, latentes. Y saldrán tarde o temprano. Y empezarás a manipular si hace falta, para que se satisfagan por algún alma despistada a la que le puedas encasquetar esa responsabilidad.

Si llega a darse la unión, tú consigues la agresividad y el egoísmo para luchar por lo que quieres –que no tienes—, y él consigue de ti la emocionalidad que tampoco tiene. Pero ninguno de los dos habrá cumplido con su tarea de ser independiente, completo y satisfecho por sí mismo, que es en lo que consiste el intercambio sensato y el verdadero amor.

 

Y por tanto, cuando necesitas no amas, y sí dependes. Así entonces puedes llegar a sufrir y mucho, aguantando carros y carretas, tolerando lo intolerable, aunque no te esté tratando como la diosa que eres, porque literalmente no estas completa sin él.

 

La solución es que equilibres tu energía terrenal, la que se encuentra en los chacras 1 y 2 –la agresividad, la rabia, los límites, la defensa, la sexualidad…–, y te conviertas en una mujer endiosada –que sabe lo que quiere, que se entrena y busca conocimiento sobre cómo lograrlo, que va a por ello y se enfrenta al reto– con los riesgos y dolores de cabeza que ello implica, pero sin perder ni un momento de vista los grandes beneficios que tendrá para tu vida alcanzar tu mejor versión.

Resumiendo, que conviene completarse una misma y no esperar a que nadie nos traiga lo que es nuestro.

Porque si sales con estos chicos “rebeldes sin causa”, la película está clara. En vez de una relación normal, jugaréis al escondite, al ratón y al gato o algo parecido.

No pasará como con todas las parejas que van avanzando naturalmente por las distintas etapas… Para nada. Tú estarás atascada. Este hombre no sabe amar y está emocionalmente inhibido. Algunas veces lo suficiente como para que se vea desde fuera y otras, más sutiles, ya que permaneceréis atascados en vuestra forma de amaros que no se hará madura ni profunda con el tiempo.

 

Por ti, por tu relación y por todo, lo mejor es que nos pongamos a conseguir lo nuestro, ¡no queda otra! Lo sé, sencillo, pero no fácil.

Dejarás de sentirte atraída hacia los malos amores, cuando sanes esa parte de ti que tanto les necesita.

 

¡No pierdas el tiempo tratando de lograr cosas a través de otros!

¡Invierte en ti!

¡Endiósate!

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