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Los 3 tipos de trauma


Isabel Tarín - 10 de septiembre de 2020 - 0 comentarios

¿Qué es el trauma? ¿Estoy traumatizada?, un trauma es básicamente un daño permanente que te ha producido tu historia vital, que no se cura solo sino que necesita de una reparación profunda.

Generalmente existen tres tipos de trauma. Te pondremos algunos ejemplos para que puedas identificarlos mejor:

1.

Trauma severo y manifiesto

(el vaso que se llena de golpe hasta derramarse)

  • Una violación

  • El abandono de un padre

  • La muerte de un hermano o de un hijo

Estos acontecimientos son muy duros y a pocas personas no les causan trauma. Pero son los menos numerosos y al menos los demás los comprenden, lo que nos ayuda a legitimar que necesitamos tiempo y ayuda para recuperarnos de ellos. Y esto es un gran avance.

2.

Trauma sutil pero duradero en el tiempo

(el vaso que se va llenando gota a gota)

  • Circunstancias estresantes a tierna edad: el divorcio de tus padres, el desempleo prolongado de alguno de ellos, una enfermedad crónica de algún miembro, etc.

  • Un trato emocional abusivo: te castigaban encerrándote en un cuarto, te zarandeaban al reñirte, te contaban muchas mentiras o te humillaban sutilmente con comentarios despectivos como “¡Que harta me tiene esta niña!”, “¿Es que eres tonta?”, etc.

  • Un trato emocional negligente: te educaron con miedo, diciéndote continuamente que había mucha gente mala en el mundo, no te dejaban ir de excursión por si te pasaba algo, hablaban continuamente en tu presencia de la falta de dinero, de trabajo o de lo dura que era la vida, te controlaban en exceso, tiraron posesiones personales tuyas, fisgoneaban entre tus cosas sin dejarte intimidad, etc.

El trauma sutil es el que padecen casi todas nuestras clientas. Han sido afectadas por circunstancias estresantes de la vida de manera sutil pero muy crónica que ha disminuido su espíritu.

Esas experiencias parecían muy ordinarias e irrelevantes para los demás, y es verdad que a simple vista lo eran, sumadas todas y padecidas a diario durante muchos años, tenían el mismo poder traumático o más que muchos de los traumas manifiestos. Así que, mucha parte del sufrimiento de las personas afectadas por el trauma sutil se debe a que ellas mismas no lo legitimaban como tal por no haber sido nunca reconocido, comprendido ni denunciado por nadie en su entorno.

¿Eres nueva? Vuelve a la diosa: la versión auténtica y abundante de ti.

No sé que me pasa, pero no me encuentro bien.”—Confiesan muchas mujeres afectadas por el trauma sutil.

3.

Trauma oculto

(el vaso vacío)

El trauma oculto es el que padecen o han padecido todas las personas en el mundo en alguna medida. Y es oculto porque es invisible. No deja un cadáver. No se basa en lo que pasó, sino en lo que NO pasó. Pero igualmente el trauma oculto contiene la esencia de cualquier trauma: la falta de amor incondicional.

Si tus padres:

  • No pasaban tiempo contigo de calidad estando bien presentes.

  • No se interesaban genuinamente por tus deseos, tus opiniones, ni por descubrir tus gustos (en resumen, estaban contigo pero “no te veían”).

  • No notabas inmensa alegría por simplemente estar a tu lado.

  • No se afanaban en identificar tus talentos para buscar formas de promocionarlos.

  • Eran demasiado estrictos.

  • Se mostraban implicados y amorosos pero en realidad eran asfixiantes y estaban llenos de expectativas sobre quién debías de ser para gustarles.

  • Te hicieron asumir responsabilidades que no correspondían a tu edad, como ser la confidente de sus problemas maritales o tomar partido por uno de ellos, porque ellos creían y te hicieron creer a ti también que ser su hija era estar en deuda con ellos.

El trauma oculto está hecho de que no te vean, de que no te promocionen, de que no te celebren. En definitiva, el trauma oculto es cualquier falta de amor.

Si alguna vez te has preguntado por qué no te sientes feliz ni poderosa si nunca te ha pasado nada grave, si nunca te han violado, pegado o abusado, o no manifiestamente, seguramente estés afectada por el trauma oculto. Aunque fue más sutil deberás recuperarte de éste igualmente si quieres volver a ser feliz.

“La esencia de cualquier trauma es la falta de amor.”

Tu vida después del trauma

Eva, de 35 años de edad, estaba teniendo una discusión con su padre.

—No sé de qué te quejas; yo no he sido un padre borracho que pegaba a sus hijas como muchos otros -le dijo él.

Ella lo miró y pensó: «No, papá, no has sido un alcohólico ni me has pegado nunca. ¿Que de qué me quejo entonces? Me quejo de que nunca me enseñaste a ir en bicicleta, de que no me dejaste ir a las excursiones del colegio por si “me pasaba algo”, de que nunca, después de haber roto con un chico, me preguntaste qué había pasado ni cómo me sentía. Me quejo de que nunca me dijiste que estabas orgulloso de mí, de que nunca me preguntaste qué esperaba yo de la vida, qué me hacía feliz o cuáles eran mis miedos. Me quejo de que nunca “me viste” realmente. Me pagaste unos estudios, me compraste ropa, nunca me faltó comida en la mesa, pero emocionalmente me mataste de hambre.»

Eva pensó todo esto. Miró a su padre, pero no dijo nada.

Porque solo estaba parcialmente recuperada.

Alguien dijo una vez: “Somos lo que éramos en el patio del colegio” (hasta que te reclamas, claro). Si te sientes indefensa y desprotegida como cuando eras una niña es que un trauma sin sanar todavía obstaculiza tu vida y que alcances tu mejor versión— la diosa.

Algo que parece tan simple como la falta de amor del bueno produce, con piel de cordero y un poco más de tiempo, una disminución muy grande de nuestra capacidad de soñar, de desear libremente, de motivarnos para ser transgresoras y crear una vida a nuestra manera. ¡Te aleja de la felicidad que mereces!

Descubre con nosotras que, pasara lo que pasara, tu diosa —tu mejor versión— todavía sigue intacta.

Porque tú lo vales…

¡Endiósate!

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