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Los 3 tipos de pareja


Isabel Tarín - 19 de octubre de 2020 - 0 comentarios

El conocimiento es poder, así que identificarte y tener conciencia de qué tipo de pareja estás formando, por qué y cómo puedes contribuir a tu crecimiento a través de tu relación íntima, puede serte de gran ayuda.

Así que, ¡al toro!

Te hablaré en primer lugar de la pareja más común:

1.

La Pareja Dependiente

(ambos adultos inseguros)

  • Dos adultos que NO se sienten seguros en el mundo

  • Que necesitan una muleta para caminar por la vida más seguros

  • Padecen miedo y desconfianza en la vida profundos

Está formada por dos adultos que, lo sepan o no, son dependientes el uno del otro. Ambos miembros no se sienten del todo seguros en el mundo, tanto es así que escogen a alguien con quien caminar bien de la mano –cuanto más juntitos mejor–, para así no enfrentar esa sensación profunda e incómoda que existe debajo: miedo y falta de confianza en la vida.

Se trata de una pareja formada –inconscientemente– más con fines terapéuticos que con propósitos de amor real y maduro. En realidad ambos miembros se explotan el uno al otro, se dominan, se poseen, –en nombre del amor, eso sí– y con intenciones puramente egoístas: evitar el dolor que les produce la soledad consigo mismos.

Ambas personas quedan reducidas a objetos para la felicidad del otro. “Yo quiero el bien para mí mismx y he considerado que tú eres mi bien”. Una creencia que es errónea, pero que les lleva a urdir una estrategia para que por fin el otro caiga en sus redes, y una vez allí, cerrar la puerta a cal y canto para que nunca más puedas escapar. Incluso si sabe que el miembro cazado no está muy convencido.

Incluso si sabe que el miembro cazado no está muy convencido. 🤦‍♀️

Los miembros de una pareja dependiente son una especie de PRISIONEROS del amor.

Cuando uno piensa que su felicidad depende de su relación de pareja, no le queda otra opción que protegerla de cualquier riesgo, custodiarla de cerca, evitar a toda costa que otros se interesen por su bien más preciado y se lo roben… Y así es como cada vez más se van convirtiendo en sus propios carceleros, impidiendo la libertad y el crecimiento del otro y de uno mismo a su vez, porque abrirse al mundo y dejar entrar nuevas circunstancias y oportunidades podría hacer peligrar el equilibrio y la durabilidad de la relación que tanto necesitan para no sentir esos desagradables sentimientos de inseguridad, miedo y escasez.

En este caso el amor no abre las puertas del paraíso, sino que las cierra. Esta relación mientras funciona puede ser que se viva medio bien o eso parezca, pero cuando peligra, ¡ay madre mía cuando peligra!

Cuando uno de los dos se cansa, encuentra a otra persona que le gusta más o no tiene tanto miedo a estar solo como controlado se siente, entonces se monta el lío. Se abre la caja de pandora con todo el miedo que hay, había y siempre hubo, y se suelta la artillería pesada en forma de: posesión, control, violencia, manipulación, odio…, o lo que es lo mismo: miseria y compañía.

¡Ésta no es una pareja para una diosa!

2.

La Pareja Independiente

(ambos adultos inseguros pero fóbicos al compromiso)

  • Dos personas qu dicen llamarse “independientes"

  • No están dispuestos a invertir demasiado tiempo ni esfuerzo en la relación

  • Falta de compromiso para evitar sufrir

Esta pareja no es tan común, pero aún así existe. Está formada por dos personas que dicen llamarse “independientes” –aunque yo no iría tan lejos–, lo que sí aseguraría es que llevan bien el simple hecho de pasar tiempo solos.

Por lo general, en este tipo de relaciones parece que haya mucha libertad para ser y hacer lo que uno quiera, que exista más desapego y menor sensación de propiedad, lo que en un principio parece un chollo.

Sin embargo, lo que suele ocurrir es que esta “libertad” acaba derivando en una escasa dedicación de tiempo al otro, haciendo casi todo cada uno por su cuenta…, pero no olvidemos que es el tiempo que dedicamos a los que amamos es lo que hace que les lleguemos a amar.

La verdadera libertad no tiene nada que ver con no pasar tiempo con el otro, esto es solo una muestra de falta de compromiso, quizás también falta de interés, tiene que ver con hacer lo que tu corazón desea.

La verdadera libertad es hacer lo que tu corazón desea.

Lo que en realidad ocurre en este tipo de pareja es que ambos miembros son fóbicos al compromiso. Los fóbicos también están llenos de miedo, dudas y conflicto. Por lo general estas personas están con un pie dentro y un pie fuera de la relación, porque han tenido alguna relación de intimidad o varias que les ha perjudicado y no la han superado.

Suele ocurrir que ellos casi ni lo recuerdan porque en muchos casos la relación que más les perjudicó fue con alguno de sus propios padres. Y, lo creas o no, suele ser no por ser escasa de cariño y atenciones sino por lo contrario, porque durante su crianza fueron encimones, intrusivos, demasiado protectores, manipuladores, sufridores…, o algo por el estilo, y el fóbico al compromiso se sintió disminuido en su compañía. (Te puede interesar leer: “los 3 tipos de trauma”.)

Su desinterés no es independencia, es miedo a sufrir.

Interiormente los fóbicos al compromiso todavía viven asustados y en conflicto, luchando entre su corazón deseoso de amar y su razón pidiendo que eviten por todos los medios que vuelvan a chuparle la sangre, la energía, la vida, su espacio… o lo que sea que le robaran la otra vez. ¡Con lo que le costó recomponerse! (Si es que lo ha logrado un poco porque del todo no)

De esta relación con el tiempo se desprende un tufillo que huele a tristeza, ingratitud, olvido, abandono y descuido. Falta de riego y cuidados de esa magia preciosa que llamamos “conectar”. ¡El amor se cuida!

El resultado es que seguramente con semejante modelo de relación los dos acaben heridos y de nuevo se realimente aún más su miedo al compromiso, convirtiendo su problema en una pescadilla que se muerde la cola.

Las diosas ¡este tipo tampoco lo compramos!

Los 3 tipos de parejas - Blog Endiosadas 2

“Deseo el amor pero luego lo saboteo.”—Confiesan muchas mujeres afectadas por el dolor emocional.

3.

La Pareja Interdependiente

(ambos adultos se sienten llenos y deseosos de intimar verdaderamente)

  • Dos adultos maduros

  • Que se sienten llenos y bendecidos antes de entrar en la relación

  • Que sienten el compromiso como una manifestación de su libertad

Y por último, la pareja interdependiente. Este sí es un caso raro, raro, raro; pero a veces los milagros ocurren.

Al contrario de lo que ocurre en la pareja dependiente, este amor no es una necesidad egocéntrica disfrazada de amor, sino que los interdependientes se sienten llenos y bendecidos antes de formar pareja y el propósito de formarla no es otro que seguir la magia y continuar creciendo.

Para convertirte en una mujer interdependiente debes madurar, lee este artículo para saber más: “La Madurez: la responsabilidad de ser una misma”.

Estamos hablando de una pareja formada por dos personas que son maduras, lo que significa que han conseguido desarrollar su sentido de la responsabilidad personal, conocerse, ir tras lo que desean, lograr sueños y florecer. Es por ello –porque les va bien en la vida– que poseen un corazón rebosante de amor y de gratitud.

Ambos miembros de la pareja saben en lo profundo de su interior que deben cuidarse a sí mismos; saben elegir en libertad qué, cuándo y cómo, también que nada ni nadie es de su propiedad ni viceversa; y tienen claro que están aquí y ahora para disfrutar de lo que les depare la vida, tanto si esto es estar juntos para siempre como si no.

Lo más curioso de las parejas interdependientes es que no sienten el compromiso como una pérdida de libertad y opciones, sino como una decisión consciente que expresa su libertad de elegir el compromiso libremente.

De hecho para la gente libre y madura el concepto de libertad cambia y se produce una paradoja: “Nunca soy tan libre como cuando no tengo otra opción”.

Nunca te sientes más libre que cuando te comprometes estando profundamente enamorada.

Los miembros de la pareja interdependiente no eligen a su pareja porque hayan hecho una lista de los pros y contras, eligen a su pareja porque no pueden no hacerlo. ¡La aman!

Se produce una especie de llamada interna a ocupar tu sitio –en este caso comprometiéndote– porque las ganas, la ilusión y el deseo, salen ardiendo de lo más profundo de tu corazón, de tu mente, de tu boca, de tus entrañas… Salen de dentro de ti como un cohete, de manera que no hay nada que meditar porque tienes claro que no hay nada en el mundo que quisieras hacer más que estar ahí con él o ella, emprendiendo ese viaje de crecimiento que llamamos relación sentimental.

Así es como todas deberíamos elegir a nuestra pareja, ¿no crees?

Y cuando esto ocurre –el milagro de conectar y elegirse en libertad–, cada miembro se sabe libre, responsable y, puesto que esto no ocurre todos los días, también agradecido y cuidadoso del amor.

Así se hace realidad el sueño que muchas estamos buscando: ser quienes somos y disfrutar de la felicidad en compañía.

Esta relación si está a la altura de una diosa como tú.

Y tú, ¿qué tipo de pareja tienes?

Para finalizar te recuerdo que, como has podido comprobar, lo más importante para que puedas formar una pareja de verdad, interdependiente, es cómo de bien estás tú.

Así que, lo mejor que puedes hacer es ¡ponerte a mejorar tú!

Porque tú lo vales,

¡Endiósate!

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