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Lo que el SIDA nos puede enseñar ante el CORONAVIRUS


Isabel Tarín - 26 de noviembre de 2020 - 0 comentarios

El sida también se convirtió en una pandemia de dimensiones mundiales. Aunque los primeros 5 casos de sida se documentaron en 1981, en 2007 ya había causado la muerte de aproximadamente 25 millones de personas y otros 33 millones estaban infectadas en todo el mundo. ¡Una barbaridad! ¿Qué podemos aprender del sida para usarlo en nuestro favor con el coronavirus?

Las primeras investigaciones sitúan el origen del coronavirus en China, la mayoría de investigadores creen que el virus se originó en los murciélagos. En el caso del sida, las investigaciones ubicaron el inicio del virus en África ecuatorial, se trató también de la mutación de un virus que padecían los simios. Muy parecido ¿no crees?

Es un acto de responsabilidad tratar de hacerlo mejor en esta nueva pandemia. 

Si no quieres repetir el pasado, estúdialo.

Baruch Spinoza

¿Qué se hizo bien para repetirlo?

La mayor parte de los portadores del virus del sida solían desconocer su situación, porque no daba síntomas hasta que se presentaban otras enfermedades oportunistas. 

¿Qué nos puede servir de aquello para el coronavirus? Pues que la primera prioridad de todo gobierno debería ser detectar a los asintomáticos, y la tuya, como ciudadana de a pie, debería ser no confiarte y extremar las medidas de distanciamiento con absolutamente todo el mundo.

Quizás Corea del Sur, (el cuarto país del mundo con más positivos en coronavirus (en la primera ola), pero que consiguió reducir muy rápido el número de contagios y muertes en su territorio, deba su éxito a su estrategia de detección precoz de los casos asintomáticos. Algo que cualquiera podría haber aprendido de la pasada epidemia del sida, ¿no crees? 

Recuerda: el éxito y el fracaso siempre dejan pistas.

¿Qué se hizo mal y por qué, para no repetirlo?

Los primeros casos de sida fueron asignados ERRÓNEAMENTE y con consecuencias muy negativas a la comunidad gay.

En sus inicios el sida fue bautizado como cáncer lila o inmunodeficiencia vinculada a los gays, como esta vez vincularon el coronavirus con los ancianos o las personas inmunodeprimidas. En ambos casos, vincular el virus a un tipo de condición fue un error muy grave, que produjo que ciertos colectivos se relajaran, se contagiaran y trasmitieran el virus exponencialmente.

Soy de la opinión de que a veces las autoridades utilizan estos argumentos no probados para tranquilizar, porque están muy acostumbrados a la demagogia. Pero no es inteligente ni discriminar, ni quitar hierro a asuntos que lo tienen. Mejor llamar a las cosas por su nombre, siendo duros si hace falta, y llorar un poco cuando todavía hay remedio. 

Sinceramente, entre tú y yo, tengo confianza en el Estado, pero no toda la confianza. Pon en duda lo que escuches, para convertirte (en estado de pandemia o sin ella) en una agente activa de tu propia salud.

El sida es también una historia de amor y milagros

Todo problema es, también, una oportunidad para lograr proezas.

  1. Una nueva oportunidad para la Madre Teresa de Calcuta de demostrar de que estaba hecha. Que con motivo de la pandemia del sida abrió en pleno corazón de Manhattan un hogar para acoger, esta vez no a los leprosos o niños abandonados de Calcuta, sino a presidarios, toxicómanos o gays repudiados por el sida. Incluso obligó al alcalde de Nueva York a confiarle el cuidado de los presos afectados por esta enfermedad para socorrerlos.
  2. A raíz de la pandemia del sida, un inmunólogo de Los Ángeles tuvo la oportunidad de descubrir, en la primavera de 1980, los primeros 5 casos más desconcertantes de su carrera y de la medicina moderna.
  3. Muchos laboratorios de investigación trabajaron a marchas forzadas para dar caza al virus más formidable de la historia reciente. 
  4. Gobiernos de todo el mundo destinaron fondos para la investigación, esta vez sin cortapisas.
  5. Un equipo de biólogos parisienses se convirtieron en los primeros en identificar el agente responsable del sida en el ganglio de un estilista de moda. 
  6. Dos equipos de investigadores alcanzaron metas para la historia: Montagnier, en el Instituto Pasteur de París (Francia), y Robert Gallo, en el Instituto de Virología Humana de la Universidad de Maryland en Baltimore (Estados Unidos).
  7. La pandemia del sida puso de manifiesto la valentía de milse de homosexuales que respondieron a las preguntas más embarazosas sobre su vida sexual con el propósito de colaborar en la erradicación del misterioso virus.
  8. De una enfermera negra y de un médico neoyorquino que fueron los primeros que consiguieron mantener a raya la enfermedad.
  9. De una viróloga de Carolina del Norte, que descubrió en el esperma del arenque el primer agente activo contra la enfermedad.
  10. Del AMOR INCESANTE de todos aquellos médicos, sanitarios y gestores de hospitales, que demostraron amor al prójimo a través de la realización de su vocación.

¿Que una desgracia nos ha hecho presenciar milagros? Así es.

Cuando ya lo dábamos todo por perdido… ¡se hizo la luz!

Y por último y más importante todavía, la pandemia del sida trajo un último MILAGRO con mayúsculas, el milagro de la esperanza. 

Cuando ya lo dábamos todo por perdido, cuando ya nadie creía en que el sida tuviese cura, entonces surgió la gran noticia: “Confirmado el segundo caso en el mundo de curación del VIH”. (Si quieres ver la esperanzadora noticia, aquí).

¡Curación! Sí, has oído bien. ¡Curación!

¿Qué tantos milagros nos deparará también el Coronavirus?

La gente que tiene esperanza vive la vida sabiendo que, aunque la cosa se complique, al final ganarán los buenos.

Libro recomendado 📖

Este post cuenta algunas cosas extraídas del libro: Más grandes que el amor de Dominique Lapierre

Es una novela preciosa. ¡Te recomiendo leerla!

Ten fe, endiósate y…

¡Resucita a la diosa que hay en ti!

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