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La codependencia: muy probablemente, la raíz de tu sufrimiento emocional


Isabel Tarín - 11 de diciembre de 2020 - 0 comentarios

La codependencia es el trastorno emocional que padeces si te has distanciado de tu propio Yo, de tu naturaleza esencial, de tu guía interna, de tu diosa.

Melody Beattie, la autora de “Ya no seas codependiente”, decía: “La codependencia es una serie de conductas compulsivas maladaptativas que aprenden para sobrevivir los miembros de una familia en la cual se experimenta gran dolor emocional y estrés. Las conductas aprendidas para sobrevivir en el dolor emocional producen defectos de carácter autodestructivos y resultan en una capacidad disminuida para iniciar relaciones amorosas o participar de ellas”.

Robert Subby, en “Co-dependency, An Emerging Issue” decía: “La codependencia es un estado emocional, psicológico y conductual que se desarrolla como resultado de que un individuo se haya relacionado prolongadamente en un ambiente que practique reglas opresivas, que impida la abierta expresión de los sentimientos y la discusión abierta de problemas personales e interpersonales”.

Para mí, una persona se hace codependiente cuando para relacionarse con su familia disfuncional tiene que dejar de ser fiel a sí misma. Una vez se ha traicionado las suficientes veces, se desconecta de sí misma para sufrir menos y ya no tiene importancia que en el futuro frecuente a su familia disfuncional o no, porque habrá aprendido a vivir dejando la responsabilidad de su vida y de su felicidad en manos de los demás y su ego.

Ser codependiente es lo mismo que tener una predisposición interna a abandonarte, traicionarte y ser infiel a la verdad.

¿Cómo se enferma de codependencia?

La codependencia se produce al haber recibido una deficiente nutriciónfísica, emocional, mental o espiritualen la infancia por parte de tu familia, que seguro era emocionalmente analfabeta.

La familia disfuncional es disfuncional porque los hijos que emergen de su seno no son maduros, independientes y felices, sino personas disminuidas y con carencias. Mira si esto es común, que la experta en codependencia y familia Sharon Wegscheider-Cruse estima que el 96% de los norteamericanos son codependientes, es decir acarrean carencias de su infancia. (Después de más de 10 años en contacto con todo tipo de personas que sufren dolor emocional, yo diría que en España ese porcentaje es inferior, pero no mucho más).

En la familia disfuncional se experimentan sentimientos de miedo, rabia, dolor o vergüenza de manera crónica, porque los progenitores no resuelven sus problemas. Los progenitores tienen tanto dolor y conflictos propios que no pueden tomar buenas decisiones ni ser buenos padres. No ven los problemas, no los priorizan, no tienen fuerzas… Porque viven tratando de reprimir su dolor y esto es una tarea hercúlea, que nubla su visión, obstaculiza su inteligencia y se lleva toda la energía que necesita un buen líder.

El dolor emocional se cura cuando se expresa y se siente a fondo. Al encubrirlo solo lo posponemos y dejamos que se haga más grande.

Seguro que te interesa leer sobre cómo sanar el dolor emocional: ¿Por qué me siento tan triste?

En las familias disfuncionales muchos problemas son obvios y evidentes, pero aun así son negados repetidamente, como también sus causas subyacentes. La hija de una familia disfuncional solo tiene la opción de aprender conductas maladaptativas para sobrevivir en un ambiente hostil donde no hay esperanza de cambio. Pero lo que es aún peor, se contagia de todas las creencias y comportamientos de su sistema tóxico, que aprendidos a una edad temprana se quedan grabados a fuego, y resultando en una capacidad disminuida para conocerse, aprovechar su vida y, sobre todo, participar de relaciones de intimidad sanas.

Las codependientes creemos erróneamente que somos individuos imperfectos, defectuosos y “menos que”, pero lo único que es cierto es que “se nos dio menos de lo que correspondía” en nuestra infancia. Las codependientes nos venimos a bajo con la vida porque somos como un bizcocho a medio hacer, nos falta amor incondicional y aprendizajes importantes, por ello nos despanzurramos y fracasamos a la primera de cambio, y no nos queremos.

La enfermedad de la codependencia es la enfermedad de no quererse.

La codependencia, el malestar interior y las adicciones

Muchas personas asocian el término codependencia con personas dependientes de su pareja o adictas a un adicto, cuando esto no es adecuado. El error es comprensible porque la dependencia y las adicciones son comunes para quien padece codependencia. También es cierto que de entre todas las dependencias a las que es vulnerable una codependiente, sin duda, el amor es su droga preferida.

Pero el término codependiente abarca mucho más, a todas las personas que están desconectadas de sí mismas y tratado desesperadamente de agarrarse a algo externo que les de la seguridad que no encuentran en su interior. He aquí la razón por la que son mucho más vulnerables a la adicción de lo normal.

El amor es la droga estrella de las mujeres codependientes.

La mujer codependiente es muy vulnerable a la adicción porque por encima de todo es una persona que tiene un clima emocional y psicológico interior angustioso, y tratar de huir del dolor es la cuestión que subyace a toda conducta adictiva. (Leer el post: ¿Soy adicta?)

Para la codependiente es habitual que el dolor emocional se inicie padeciendo una tristeza sutil pero crónica, que no le incapacita para estudiar, trabajar o salir, pero que tampoco desaparece con el tiempo. Con el tiempo su malestar emocional escala produciendo síntomas cada vez más molestos: muy baja autoestima, obsesiones, cansancio, ansiedad, bulimia, ataques de pánico y depresión, por ejemplo. Con este caldo de cultivo interior es comprensible que cualquiera quiera escapar de sí misma, ya sea comiendo, jugando o salvando a una pareja tóxica.

La codependencia 2- Blog Endiosadas

Es común que las mujeres codependientes manifiesten sentir una tristeza sutil pero que les acompaña desde hace mucho tiempo. Muchas llegan a creer que es parte de su personalidad cuando no es cierto.

Los codependientes son muy vulnerables a las adicciones porque estas son un mecanismo de afrontamiento: un intento extenuante y condenado al fracaso de aliviar el dolor emocional interior.

Las adicciones no resuelven los problemas, solo si acaso los posponen, dan tiempo a que crezcan y producen otros incluso peores colateralmente; aunque al principio alivien. Si padeces una adicción para que te recuperes de ella y no vuelvas a sucumbir a otra, deberás sanar la causa origen: tu codependencia.

¿Soy codependiente?

Para que puedas responderte a esta pregunta tienes dos opciones: la versión corta y la versión larga.

La versión corta:

Pregúntate si tienes la sensación profunda de que tú y tu vida estáis muy por debajo de tu auténtico potencial. Si tu respuesta es sí, eres codependiente; si no, no.

La versión larga:

Aquí tienes una  lista muy completa de los síntomas más comunes de la codependencia en las mujeres.

30 síntomas de codependencia:

  • 1. Sentirme bien conmigo misma depende de que yo te guste a ti.

  • 2. Sentirme bien conmigo misma depende de que yo reciba tu aprobación.

  • 3. Mi atención mental está centrada en agradar.

  • 4. Mi atención mental está centrada en proteger a otros.

  • 5. Mi atención mental está centrada en manipular: que hagas lo que yo quiero.

  • 6. Mi autoestima se refuerza resolviendo tus problemas.

  • 7. Mi autoestima se refuerza aliviando tu dolor emocional.

  • 8. Dejo de lado mis aficiones e intereses y paso el tiempo compartiendo los tuyos.

  • 9. Dicto tu comportamiento ya que creo que eres un reflejo mío.

  • 10. No sé lo que siento. Soy consciente de lo que sientes tú.

  • 11. No sé lo que quiero—te pregunto qué quieres tú y hago como que lo quiero también.

  • 12. No sé lo que quiero- doy por supuesto que lo sé.

  • 13. Mis sueños de futuro están unidos a ti.

  • 14. Dejo de lado mi escala de valores para poder conectar contigo.

  • 15. Valoro tu opinión más que la mía.

  • 16. La calidad de mi vida está relacionada con la calidad de la de mi pareja.

  • 17. Me siento demasiado responsable por los sentimientos y comportamientos de los demás.

  • 18. Tengo tendencia a temer y sentir ansiedad por como otras personas me responden.

  • 19. Tengo dificultad para formar y mantener relaciones íntimas.

  • 20. Temo ser herida y rechazada por otros.

  • 21. Soy perfeccionista y espero demasiado de los demás.

  • 22. Tengo dificultades para tomar decisiones.

  • 23. Tengo tendencia a quitar importancia, a cambiar e incluso a negar lo que realmente siento.

  • 24. Tengo tendencia a anteponer los deseos y necesidades de otros a los míos. "Me sabe mal, me da igual, lo que tú quieras…"

  • 25. Mi miedo a los sentimientos de otras personas (su cólera) determina lo que digo o hago.

  • 26. Mi autoestima depende de influencias externas. Me cuesta tomar conciencia de los valores positivos que tengo.

  • 27. Tengo tendencia a juzgarme sin compasión. Nada de lo que hago, pienso o digo es “suficientemente bueno”.

  • 28. Me cuesta ser sincera, mostrarme vulnerable y pedir ayuda.

  • 29. Tengo un sentido extremo de la lealtad, aun cuando no esté justificada, y me llevo muchas decepciones.

  • 30. Tengo que sentirme necesitada para mantener una relación con otra persona y sentirme tranquila.

Es posible que tengas resistencias cuando leas los síntomas y te identifiques. A muchos codependientes nos llevó mucho tiempo sanar porque los negamos durante mucho tiempo.

Conocer la verdad es el primer paso para resolver cualquier problema.

Cómo sanar la codependencia

La mujer codependiente está definida por todo tipo de cosas menos por su Yo Superior. Vive su sentido del Yo y de su valía a través de otras personas, de factores externos como la imagen o el dinero, de lo que los demás piensen de ella o tratando de gustar a todo el mundo. La mujer codependiente habrá sanado cuando vuelve serse fiel a sí misma.

Una solo puede volver a ser fiel a sí misma si siente que no necesita el amor de otros para ser feliz y tener abundancia. Esto solo puede logarse dejando atrás el miedo al volver a tener fe en un Poder Superior. En que puedes confiar en algo más grande que tú misma que te ama, te ayudará y estarás a salvo.

Para salir de la pescadilla de escasez en la que se ha metido, la codependiente necesita a un Poder Superior para volver a creer en lo que aún no se ve.

Descubrir que era codependiente en mayo de 2012, unirme al grupo de Codependientes Anónimos de mi ciudad y empezar una terapia especializada que incluía la fe fue, sin duda, la mejor decisión de mi vida.

Si sufres desde hace tiempo te interesa la ayuda que tenemos para ti en Endiosadas. Queremos que también vuelvas a confiar en ti y ser feliz.

¡Endiósate!

Libro recomendado 📖

De la codependencia a la libertad. Cara a cara con el miedo.

¡Te lo recomiendo!

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