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Haz de tu vagina una zona VIP.

Por Elena Villanueva

“El sexo anónimo no es íntimo.”

Adictos al Sexo Anónimos

Vivimos es una sociedad hipersexualizada y que todo lo arregla con “más sexo.” 

Desgraciadamente, la mujer ha creído que liberarse significa tener relaciones sexuales como un hombre sin ser un hombre, hasta incluso quedándose con los mismos errores que han caracterizado a la sexualidad masculina: ir demasiado rápido, pasarse con el sexo duro, no usar preservativo y valorar más la cantidad que la calidad.

Pero la libertad sexual no debería consistir en más y no mejor.

Debería consistir en poder elegir con quién acostarte, dónde y cuándo. Y siempre con una regla innegociable: el respeto a nosotras mismas y lo que pide nuestro cuerpo. 

Hoy en día, muchos primeros encuentros sexuales (y segundos y terceros) carecen de amor –entendiendo amor como respeto y complicidad mutuos. Y cualquier falta de amor es trauma. Incluso aunque tú no seas consciente de ello, tu cuerpo lo registra como tal. 

Cualquier falta de amor es trauma.

Por ejemplo, una violación es el máximo exponente de trauma sexual, de acuerdo. Pero no es el único. Un “aquí te pillo, aquí te mato” con el primero que pasa, porque está de moda y lo hacen todas, puede ser registrado como trauma por nuestro cuerpo. 

El problema es que con tanto trauma con el tiempo la vagina se insensibiliza para no sufrir, ante tanta relación sexual indiscriminada. De modo que cada vez nos damos menos cuenta de que estamos sufriendo un trauma. Nos vamos desconectando tanto de nuestro cuerpo, sin siquiera ser conscientes de ello, que optamos con despertarlo con más sexo. ¡Una pescadilla que se muerde la cola!

La vagina se insensibiliza con el tiempo para no sufrir.

Recuerdo la historia de una amiga que se acostó con un chico que acababa de conocer esa misma noche y al poco de haber roto con su novio (típica reacción de “un clavo saca a otro clavo” utilizando el sexo como una anestesia para evitar el dolor emocional), y me contaba cómo lo estaban haciendo y ella no sentía, literalmente, nada. ¿Pero cómo puedes no sentir nada cuando están entrando en lo más íntimo y profundo de ti?

Un encuentro sexual en realidad es un ritual sagrado. Sin embargo, nuestra sociedad lo ha banalizado y vulgarizado hasta tal punto que dedicamos más tiempo a decidir qué móvil nos compramos que a conocer a alguien y acostarnos con él. Y le permitimos entrar –sin saber que es de confianza– en lo más íntimo de nosotras, que es donde más nos podría victimizar porque…

¿Sabías que el trauma sexual es el más dañino de todos?

La energía sexual es la energía más poderosa del ser humano, pero la usamos indistintamente sin darnos cuenta de las consecuencias que esto puede tener. Compartimos nuestro cuerpo con cualquier hijo de vecino: con ese tío bueno que me está mirando desde la barra del bar, con ese otro que pasaba por aquí para luego poder restregárselo a mi ex, con ese chico que ni siquiera me gusta tanto pero ya llevo tres meses a dos velas y esto dicen que no es normal. Sin saber que en realidad nuestro centro de poder femenino está en la vagina y nos estamos empobreciendo así.

“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad.”

Spider-Man

El segundo chakra de energía de nuestro cuerpo –el chakra sexual o chakra sacro–, que se encuentra entre el ombligo y el pubis,  es uno de los máximos responsables del equilibrio emocional y espiritual de una persona. Es el chakra de la creatividad y de la fuerza vital. Fuerza vital –fuerza de vida–. No es casualidad, por tanto, que sea tan imprescindible proteger nuestra fuerza más esencial y profunda para nuestra armonía de espíritu. Si compartimos nuestra energía sexual con la de una persona desequilibrada, sin luz y desestabilizada, todo nuestro sistema energético se ve afectado y nuestro cuerpo “absorbe”, de alguna manera, esa energía oscura. A partir del encuentro sexual con esa persona, ya llevamos su energía con nosotras. Esto puede tener consecuencias nefastas a largo plazo tales como inseguridad, inestabilidad emocional, depresión, falta de creatividad o patrones adictivos y obsesivos (por no hablar de enfermedades de transmisión sexual). 

Nuestro cuerpo absorbe la energía sexual del otro sea esta luminosa y sana, u oscura y dañina

La mayoría de mujeres que dicen disfrutar enormemente acostándose con desconocidos son, en realidad, adictas al sexo y no lo saben. Y son adictas porque utilizan el sexo para suplir alguna carencia –de amor, de propósito vital o de autoestima. La adicción al sexo es, por otro lado, la gran desconocida dentro del mundo de las adicciones y, a mi juicio, la más peligrosa de todas. Precisamente porque toca lo más sagrado de nuestro ser y la energía más poderosa con la que contamos, llegando a desequilibrar y desempoderar profundamente a las personas que la padecen.

El nombre del chakra sexual en sánscrito es Svadhisthana, que curiosamente significa algo así como “la base de uno mismo”, “tu propio hogar” o “la morada del ser”. 

Si nuestro cuerpo es nuestra casa, en nuestra vagina es el altar.

¿Verdad que no le darías las llaves de tu casa a un desconocido con el que solo has intercambiado un par de copas? ¿A que no te haría ninguna gracia que entrara en tu habitación, abriera los cajones de tu cómoda y se pusiera a fisgonear? ¿Y por qué, sin embargo, no nos importa que entre “dentro de nosotras” y fisgonee todo lo que quiera y más a la primera de cambio? 

En nuestra casa solo debería entrar lo más selecto.

Porque no es lo mismo ser invitado que ser anfitrión. No es lo mismo entrar que recibir. El papel del hombre en la relación sexual no es tan vulnerable como el de la mujer. Porque el hombre entra y la mujer recibe. 

¿Por qué no te propones este año hacer de tu vagina una zona VIP?

Solo para personas muy, muy importantes. Porque tú lo vales.

¡Endiósate!

8 Comentarios
  • Gemma Ortega Moreno
    Posted at 10:24h, 20 febrero Responder

    Pues más claro que el agua, que si tenemos respeto por nosotras mismas recibiremos respeto, es lo que yo he comprendido con éste artículo, me ha encantado.

    • Isabel Tarín
      Posted at 11:57h, 25 febrero Responder

      Me ha encantado lo que has dicho también. «Si tenemos respeto por nosotras mismas lo recibiremos también». Amén

  • Ana
    Posted at 19:11h, 20 febrero Responder

    Me ha encantado!! Sólo me faltan las palomitas 😉🍿

    • Isabel Tarín
      Posted at 11:58h, 25 febrero Responder

      Gracias Ana. Escribiremos más sobre la vagina, que ha triunfado mucho.

  • Maria
    Posted at 09:16h, 28 marzo Responder

    I loved it! Awesome !!! It just made think about a couple of ‘ factors’ I was not making into account.
    Thanks for sharing

    • Isabel Tarín
      Posted at 05:46h, 26 mayo Responder

      Thank you very much, María. We are going to write much more about the vagina, so stay tuned!

  • I Carmen
    Posted at 20:00h, 12 junio Responder

    Creo que es una gran verdad, todo lo que has expuesto y se necesita poner mucho sentido para alcanzar a comprender.

    • Isabel Tarín
      Posted at 05:32h, 13 junio Responder

      Gracias por escribirnos, Carmen. Es cierto que las personas somos tan complejas y sensibles que hay que abrir mucho la mente para lograr comprender. Pero si es preciso lo haremos para vivir mejor.
      Un abrazo

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