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Cómo rezar para que funcione


Isabel Tarín - 7 de febrero de 2021 - 0 comentarios

Cómo rezar para que funcione

A muchas personas se nos ha enseñado que rezar es el medio para conectar con Dios y hacerle una súplica. A pesar de que este concepto religioso ha permanecido vivo por los siglos de los siglos como todas las cosas que verdaderamente funcionan, cada vez son menos personas las que lo practican, quizás porque no saben cómo rezar para que funcione.

Qué es rezar realmente

Rezar es un acto mediante el cual vamos a lo más recóndito de nuestro interior para comunicarnos con Dios, porque entendemos que tal y como todo el océano está contenido en una gota, Dios está también contenido en nosotras.

El rito de rezar de forma adecuada no tiene tanto que ver con lo que decimos o pedimos. Una petición, una confesión, una solicitud de guía o cualquier tipo de comunicación con Dios es absolutamente positiva y legítima. Lo que es verdaderamente importante es el objetivo con el que se reza, porque en este subyace un sentimiento de abundancia o de escasez.

Podemos utilizar nuestra oraciones para tratar de manipular o forzar a que Dios haga que una experiencia tenga el desenlace que nosotras queremos ofreciéndole ser buenas, hacer algún sacrificio o utilizando la pena por lo que nos pasó, pero lo cual implicará que haya un sentimiento de indignidad y miedo en nosotras que alejará las bendiciones. Cuanto mayor sea nuestro sentimiento de escasez más difícil será comunicarnos con Dios y que nuestras oraciones sean escuchadas, porque su dial es el del Amor y la confianza plena.

Rezamos de manera sana cuando nuestro objetivo es elegir.

Le decimos a Dios que entendemos que Él es el creador de todo lo que existe, que sabemos que todas las posibilidades de nuestra vida ya han sido creadas y están disponibles y que nos ponemos en contacto con Él para comunicarle con qué opción o desenlace resonamos más porque lo queremos vivenciar. En este caso existe un sentimiento de dignidad, ejercemos nuestro rol co-creador y también nuestro libre albedrío. Y si verdaderamente auténtica fe y admiración por la grandeza del mundo y de la vida, naturalmente finalizaremos todas nuestras oraciones diciendo: «Dios, te cuento lo que deseo por si puede ser, pero si discrepamos, hágase tu voluntad». Porque sabemos que la Inteligencia Superior sabe más, nunca se equivoca y lo que ocurre siempre es lo mejor que pude ocurrir.

Para qué rezar

Un cosa está clara: la fe es útil. Son muchas las investigaciones que demuestran que creer en algo más grande que uno mismo ayuda a ser más feliz[1], más resiliente[2] y a estar más sano[3].

Estos son solo algunos ejemplos que demuestran que es más sabio creer que no creer:

  • Las personas creyentes viven alrededor de cuatro años más de media que los ateos. (Según una investigación liderada por científicos de la Universidad Estatal de Ohio).
  • Aquellas personas que asisten más de una vez a la semana a los oficios religiosos tienen un 33% menos riesgo de morir por alguna enfermedad que aquellas que no lo hacen. (Según una investigación de Harvard Chan School of Public, que tomó los datos estadísticos de 74.534 mujeres, que participaron entre 1992 y 2012 en un informe sobre la Salud de los Enfermeras).
  • La gente religiosa está más satisfecha con la vida. Eso afirma un estudio realizado por investigadores de las universidades estadounidenses de Wisconsin y Harvard.
  • Creer en Dios reduce la ansiedad. Aseveran psicólogos del Laboratorio de Neurociencia de la Universidad Toronto Scarabough.
  • Durante el rezo se produce un aumento significativo de la respuesta BOLD en el núcleo caudado. En otras palabras, se activaba el sistema de recompensa y bienestar. (Según Uffe Schjødt, de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca).

Ya lo decía Quevedo desde hace mucho: “El que quiera tener salud en el cuerpo, que procure tenerla primero en el alma”.

¿Dónde está Dios o La Inteligencia Suprema para poder hablarle y ser escuchada?

Dios está en todas partes.

Todos tenemos línea directa con lo divino y esta línea funciona a todas horas—365/7/24h.

Todos estamos siendo inspirados por La Inteligencia Suprema en todo momento.

La Inteligencia Suprema se está comunicando con nosotros y tratando de guiarnos y reconfortarnos en todo momento.

Dios es el Dador de la vida. Su Voz te guiará muy concretamente. Se te dirá todo lo que necesites saber en el momento oportuno.

Todos los caminos conducen a Dios, a la Inteligencia Suprema o el Amor Supremo (como lo quieras llamar), porque no hay otro lugar a dónde ir.

Nada está separado de nada, nada está separado de Dios.

Tal como dice Un Curso de Milagros:

Nada real puede ser amenazado.

Nada irreal existe.

En esto radica la paz de Dios.

La oración es el medio de comunicación entre lo creado y el Creador. Por medio de la oración se recibe amor y por medio de los milagros se expresa amor.

4 tipos de oraciones comunes y 1 oración milagrosa

Existen básicamente 5 tipos de oraciones:

1.- La oración coloquial: Nos comunicamos con Dios con nuestras propias palabras, describiendo informalmente nuestros problemas o dando las gracias por las bendiciones que recibimos en nuestras vidas.

2.- La oración de petición: La oración de petición puede ser formal o coloquial, pero siempre tiene este formato: «Dios, Yo soy tu hija y tu mi padre, y como tengo derecho a pedir te reclamo que se satisfaga mi deseo de ____________».

3.- La oración ritualista: Quienes practicamos este tipo de oración repetimos una secuencia determinada de palabras y oraciones aprendidas para entrar en una especie de trance que nos ponga enfocadas hacia nuestro interior. Por ejemplo, yo siempre recito “El Padre Nuestro”  y unas cuantas oraciones más, y las repito hasta que me salen bien como señal de que ya estoy concentrada y en disposición de lo importante: empezar a hablar con Dios para acabar contándole o pidiéndole lo que mi corazón anhela.

4.- La oración meditativa

En este tipo de oración se está en silencio, pero con la mente aquietada, abierta y enfocada en tomar conciencia de la presencia de Dios, que se siente como una nada inmensa.

Existen dos propósitos fundamentales para elegir este tipo de oración. El primero, dejar que nuestros sentimientos se expresen sin palabras y se conviertan en sí mismos en una oración que agradece o ruega ayuda a Dios. El segundo, que constituya un espacio en el que en vez de hablar a Dios, le escuchemos contestarnos. Como dice Davidji, un discípulo del gurú Deepak Chopra, “Si rezar es hablar con Dios, meditar es escucharlo”.

5.- La oración de la vibración-milagro

Esta última es mi preferida porque me ha dado magníficos resultados. La he acuñado con ese nombre porque consiste en rezar teniendo la firme convicción de que el «milagro» que pides a Dios ya se ha producido y que solo tienes que esperar pacientemente hasta que se materialice en el mundo terrenal.

Eso sí, para poder llevarla a cabo tienes que añadir una buena cantidad y calidad del ingrediente fundamental de las oraciones que funcionan: el sentimiento de abundancia.

El ingrediente fundamental para que tus oraciones sean escuchadas

El ingrediente más fundamental de toda oración es el sentimiento. Podrás aprenderte largas parrafadas que contengan las palabras más preciosas, pero sin sentimiento no estarás rezando, acaso como mucho recitando—como decía Alejandro Sanz en su canción «El alma sólo entiende de emoción». El idioma de Dios son los sentimientos, así que Dios escuchará solo el sentimiento que subyace a tu oración. Si el sentimiento es de abundancia lo reforzará creándote más y sino no hará nada porque no le estarás pidiendo lo correcto.

Se conoce que las cuatro plegarias más comunes que hacemos a Dios son: conseguir más dinero, un trabajo mejor, tener buena salud y alguna forma de mejorar nuestras relaciones sentimentales (en este orden). Pero debemos darnos cuenta de que, por ejemplo, pedir más dinero implica creer que «no hay bastante», «que necesitas más de lo que tienes», «que se te está acabando y corres peligro» o que «es difícil conseguirlo y por eso le pides ayuda a Dios». Date cuenta de que si Dios te concediera más dinero, estaría de alguna manera reforzando que siguieras pensando que hay poco, que la vida se ha equivocado y te ha mandado menos de lo que te corresponde a tu nivel de conciencia, cuando ninguna de estas afirmaciones son ciertas.

Para mejorar tus condiciones en el mundo exterior primero tienes que transmutar tus sentimientos a unos que vibren en la misma sintonía de abundancia que quieres atraer. La fe es el catalizador para pasar de una vibración de escasez a una de abundancia. En lugar de centrar tu atención en lo que no quieres, tienes que identificar que lo que quieres y pedírselo a Dios en tus oraciones con la confianza de que si es lo adecuado ya te ha sido concedido y si no te traerá algo mejor.

El secreto para tenerlo todo es sentir que ya lo tienes y vivir dando las gracias por adelantado

¡Resucita a la Diosa que hay en ti!

¡Endiósate!

[1] Conclusión del estudio Relationships Among Spirituality, Religious Practices, Personality Factors and Health for Five Different Faith Traditions de la Universidad de Misuri, que dirigió el profesor de Estudios Religiosos Dan Cohen. (https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2012-08-27/la-fe-es-util-la-creencia-religiosa-ayuda-a-ser-mas-feliz_502816/)

[2] Existe un relación directa entre el grado de espiritualidad de los participantes y su capacidad mental para superar o convivir con ciertas enfermedades crónicas. https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2012-08-27/la-fe-es-util-la-creencia-religiosa-ayuda-a-ser-mas-feliz_502816/

[3] Ser creyente alarga la vida. https://www.abc.es/sociedad/abci-creyente-alarga-vida-segun-estudio-201806141512_noticia.html

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