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Pedir deseos a las velas

5 EJERCICIOS PARA DESCUBRIR TUS SUEÑOS

Y tú, ¿qué quieres que te suceda en la vida?

¿Qué metas te gustaría conquistar este año?

Que no sepas cuál es tu sueño es en realidad un síntoma grave de desconexión.

No saber qué es lo que quieres de la vida significa que no escuchas tu corazón y eso es un síntoma de enfermedad emocional. No me sorprendería si además de esto tuvieses depresión o trastorno de ansiedad, sin duda que hay causas profundas que te convendría tratar.

Pero antes te recomiendo darte la oportunidad de ponerte al día sin atender causas más profundas, a veces aquellas causas ya han desaparecido y puedes cogerte a rueda ahora sin más.

Si aun haciendo estos ejercicios te sientes anestesiada, medio muerta, triste y sin ilusión, lo mejor será que nos llames. Te ayudemos a enchufarte a la vida de nuevo.

Pero primero lo primero, que lo intentes por tu cuenta.

5 ejercicios para desvelar tus sueños

Busca un lugar tranquilo, a una hora en la que no se te vaya a interrumpir y hazte con un papel y un boli.

¿Lista?

¡Empezamos!

#Ejercicio 1: Aquellos maravillosos años

¿Puedes recordar alguna época en la que fuiste inmensamente feliz?

¿Recuerdas cómo te sentías llena de vida, de alegría de vivir, de ilusión?

Cierra los ojos. Recréate en esos recuerdos. Mírate. Date cuenta de tu sonrisa, de tu manera de andar, huele la colonia que usabas, aquel suéter preferido que vestías, tu corte de pelo, la risa de tus amigas, de tu pareja, de tu hermana, de tu compañera de pupitre o de trabajo… Vuelve allí.

Respira… Profundamente… Estate tranquila. Imprégnate de aquellos sentimientos de certeza, de que estabas donde amabas estar, siendo quien amabas ser o con quien amabas a tu lado.

Simplemente siente a aquella (tu nombre) de aquel entonces. ¡Siéntela!

Ahora hazte estas preguntas:

1.- ¿Qué fue concretamente lo que te hizo sentir así de feliz?

2.- ¿Qué fue lo que viste, hiciste, escuchaste o experimentaste que provocó ese estado de felicidad en ti?

3.- ¿Cuáles eran las tres cosas más importantes que estaban en tu vida en ese momento?

Repite el ejercicio con tres momentos felices de diferentes épocas de tu vida.

Identifica las tres cosas más importantes que estaban presente en cada una de ellas.

Anota las que se repitan en dos o más. Guarda esta reflexión en tu diario de “La Diosa”.

#Ejercicio 2: Mi yo adolescente

¿Puedes recordar qué soñabas ser o hacer cuando tenías 13, 14 ó 15 años?

¿Qué querías ser de mayor?

¿Qué te mantenía ilusionada?

Cierra los ojos. Visualízate entonces. Recréate en esos recuerdos. Date cuenta de tu pelo, de tu ropa, de tu sonrisa, de tu cara, de tus amigos, de la casa en la que vivías, de tu habitación, de tus carpetas decoradas con boli, de los posters en las paredes de tu habitación…

Respira… Profundamente… Estate tranquila.  Simplemente pregúntate:

1.- ¿Qué soñabas entonces obtener de la vida?

2.- ¿Qué querías del amor? ¿Qué querías del trabajo?

3.- ¿Qué es lo que más disfrutabas hacer?

Anota lo más interesante de tus respuestas en tu diario de “La Diosa”.

#Ejercicio 3: El genio de la lámpara

Cierra los ojos. Ahora imagina que vas caminando por una playa solitaria. Estás completamente sola, tranquila, escuchando el suave murmullo de la brisa. Te sientas a respirar en la arena y al girar la vista encuentras una lámpara antigua. Por inercia la frotas, aparece un genio y te dice:

«Diosa (Tu nombre), tengo el placer de honrarle con tres deseos. »

Respira… Profundamente… Y tranquila, simplemente responde:

¿Qué tres cosas más deseas en la vida hoy?

De entre todo lo que existe, ¿qué tres deseos priorizarías hoy mismo?

Anota tus tres deseos en tu diario de “La Diosa”. ¡Es muy importante!

#Ejercicio 4: Ampliando roles y horizontes

Este ejercicio es especialmente recomendable para las madres. Sobre todo para aquellas que llevan tanto tiempo absorbidas por la maternidad, que es tan exigente, que han perdido un poco el equilibrio (algo normal dadas las circunstancias).

Un aspecto muy importante para determinar tus metas puede ser hacer una evaluación de tus principales roles.

Un rol es un papel que juegas en cada área de tu vida. Tu rol personal, profesional o social, que a su vez suelen tener subroles.

* Roles personales: madre, hija, esposa, amiga, hermana, sobrina, tía, abuela, compañera de trabajo…

* Roles profesionales: directora, propietaria, subordinada, líder, seguidora, aprendiz…

* Roles sociales: deportista, vecina, ciudadana, música, aficionada del X, miembro de la Falla X, del Ampa, miembro de mi pandilla X, cristiana practicante, interesada en bailar salsa, lectora…

Ordena de mayor a menor los roles que más desempeñas.

Ejemplo:

  1. Madre
  2. Trabajadora subordinada
  3. Esposa
  4. Hija
  5. Deportista

¿Ya los tienes identificados?

Bien. Ahora pregúntate:

¿Quieres seguir siendo madre en primer lugar? ¿Es necesario?

¿Deseas dar más importancia este año a ser amiga ahora que tus hijos ya son mayores?

¿Dedicas demasiado esfuerzo a ser trabajadora cuando además eres subordinada y no recibes buenos rendimientos de ello?

Anota tus conclusiones en tu diario de “La Diosa”. ¡Es crucial!

#Ejercicio 5: Asistiendo a tu funeral

Imagina que estás en una gran sala, agradable y llena de luz. Esa sala está llena de personas conocidas, familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, del instituto, de tu pueblo, de tu equipo de baloncesto… que no pueden verte pero tú sí a ellos.

Te das cuenta de que todas tienen el semblante triste. Es un funeral. Te acercas al féretro y te das cuenta de que eres tú. Estas ahí vestida de blanco con una sonrisa plácida.

En la celebración del funeral cuatro personas subieron a un púlpito para despedirte y decir unas palabras sobre qué significaste para los presentes.

Pregúntate:

1.- ¿Quién sube como portavoz? ¿Qué 4 personas?

2.- ¿Qué dicen sobre ti?

3.- ¿Qué te gustaría que hubieran dicho?

Anota tus conclusiones en tu diario de “La Diosa”. ¡Este diario es tu brújula a la felicidad!

Nunca es tarde para convertirte en la mujer que siempre has soñado.

¡Descúbrete!

Tú eres lo que tanto estás buscando.

Resucita a la diosa que hay en ti. ¡Endiósate!

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