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¡SAL DE LA CAVERNA!

¡SAL DE LA CAVERNA!

Ya Platón en el 300 a.C. sabía perfectamente lo que producía la ignorancia en las personas. Lo explica en el libro VII de La República, en concreto en la explicación alegórica del MITO DE LA CAVERNA. Por si no conoces o no recuerdas tan magnífica aportación, te haré un breve resumen:

Hay unos hombres encerrados en una caverna. Desde niños se encuentran allí encadenados por el cuello y las piernas, de tal forma que solo pueden ver los objetos que tienen delante, ya que las cadenas les impiden girar la cabeza y también desplazarse. Tras ellos hay un fuego cuyo resplandor les alumbra. Entre el fuego y los cautivos se extiende un camino escarpado (subida peligrosa y casi intransitable), a cuyo largo se alza un muro.

A lo largo de este muro se desplazan hombres que llevan todo tipo de objetos representando, en piedra o madera, figuras de hombres y animales de mil formas diversas.

Los hombres encadenados no pueden ver más que las sombras de todas estas figuras, como títeres, que el fuego proyecta contra la pared de la caverna. De esta manera, los hombres tienen por real solo aquello que es un juego de sombras proyectado por el fuego.

Si alguien liberado de sus cadenas voltea su cabeza hacia atrás, se confrontaría con la verdad, reconocería que lo que daba por real no era más que sombras proyectadas por la luz del fuego.

 Cuando se desencadena un hombre, hasta mirar la luz del sol le causa dolor y deslumbramiento y al principio ni siquiera puede distinguir los objetos cuyas sombras veía momentos antes. Y, así como la luz deslumbra sus ojos y le provoca dolor, mayor es el impacto si sube por el escarpado sendero hacia afuera de la caverna hasta enfrentarse a la luz del sol.

Expuesto a la luz desconocida, primeramente es más agudo el dolor y más difícil todavía distinguir los objetos, pero al final de un proceso de acostumbramiento ha de poder distinguir claramente el perfil de los objetos y, finalmente, podrá mirar el sol y comprender que es allí donde se origina la posibilidad de que todo lo demás cobre figura y sea visible. Una vez instalado en esa comprensión de las cosas, el hombre considerará dichoso el cambio respecto de la morada dentro de la caverna, compadeciendo incluso a aquellos que permanecen impasiblemente encadenados en su interior.

Este hombre descubre que la felicidad y la belleza están en la verdad, en la esencia de las cosas: ¡fuera de la caverna!

Y si este hombre se atreviera a regresar a la caverna motivado a ayudar a sus compañeros para que descubran la luz de la verdad, ahora no podría ver en el interior por estar tan oscuro ahí.

Y si al llegar con sus compañeros les invitara a salir para asombrarse con la verdad, sus compañeros le pedirían, para comprobar que no es un loco, que primero describiera las cosas que ellos ven con toda claridad allá abajo, mientras que al hombre que regresa a ayudarles le resultaría imposible por tanta oscuridad.

Los compañeros sin duda querrían matarlo si se atreviera a desencadenarlos, porque ven lo incapacitado que ha quedado para ver las sombras, algo tan evidente para ellos, luego de haberse atrevido a salir fuera de la caverna. Ellos no quieren terminar igual de dañado como lo ven ahora a él.

Fascinante ¿no crees?

Estar en la caverna es estar en el ego. Está en el ego toda persona que no ha emprendido su propio viaje hacia el conocimiento, que cree solo en lo que ve.

Cuando te imaginas el mundo… ¿Qué ves? ¿Una Tierra plana y un acantilado hacia el vacío al final del océano? ¿O una superficie redonda, que sientes que se mueve?

Mira ahora tu mano. ¿Qué ves? ¿Sólo una mano con 5 dedos recubiertos por piel o ya ves venas, sangre, músculos y esqueleto?

Mi novio, que es arquitecto, no ve lo mismo que yo cuando contempla un edificio. Donde yo veo la superficie, él ve materiales, dimensiones, forjados, técnicas, pilares, cargas, seguridad, costes, tiempo, talento…

Hoy soy, sin duda, un poco más inteligente solamente por el hecho de reconocer que no veo lo que es en aquello en lo que no tengo conocimiento y por aceptar de buen grado ser humilde y echarme a un lado para recurrir a alguien que sí lo tenga cuando así lo necesite.

Admitir que: <<Solo sé que no sé nada>>, es el primer paso para salir de la caverna.

Esto es lo que hace el conocimiento por ti: ampliar tu visión, ayudarte a progresar, evitarte errores y aportarte soluciones QUE FUNCIONAN.

Del ego cuesta salir. Salir de ego constituye una experiencia desafiante para la cual necesitas sacar a tu héroe interior.

El viaje de tu héroe interior consiste en partir de la caverna hacia la verdad y volver con la verdad para que tod@s puedan beneficiarse de ella, contribuir a que la humanidad encienda la luz en la caverna, un poco más.

Tips para salir del ego:

  • Aceptar que habrá resistencia a renunciar a aquello que consideramos la realidad y que nos aporta una especie de seguridad ficticia.
  • Abrazar la incertidumbre y abrir tu mente, leyendo y viajando.
  • Temporalmente sentirás vacío y miedo a renunciar a todo lo que has creído ser.
  • Te las verás mil veces con la tentación de echar marcha atrás, dejar de complicarte la vida y volver de regreso a las sombras.

“La verdad te hará libre”, pero al principio te deslumbrará, será incómoda y dolerá un poquito.

Solo con el tiempo te darás cuenta de que esta es la verdadera felicidad y no la que sentías dentro de la caverna.

¡Ven con nosotras hacia la luz!

¡Endiósate!

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2 Comments
  • Shiv
    Posted at 10:47h, 19 noviembre Responder

    I feel like a big fat troll, grumbling and grunting on my way out of that cave. But, out I AM COMING. See you under the sunshine sister.

    • Isabel Tarín
      Posted at 11:06h, 21 noviembre Responder

      Meet up under the sunshine sister and goddess Shiv! On our way to the bright side of life wooohhhoooo!

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