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La recuperación

Recuperarse de la Codependencia requiere volver al amor contigo misma. La recuperación se produce cuando somos capaces de darnos a nosotras mismas aquello que necesitamos que nos hubiesen dado nuestras figuras paternas en su día, amor incondicional. No encontraremos la paz y la felicidad que buscamos si no estamos verdaderamente dedicadas a nuestra propia alegría.

 

No descubriremos nuestra propia alegría mientras no estamos dispuestas a optar por los riesgos en lugar de la seguridad, a aprender de nuestro dolor en lugar de evitarlo, y a ser amorosas más de lo que deseamos ser amadas. Cuando lo conseguimos nos convertimos en personas de una pieza, íntegras, con armonía y equilibrio, que funcionamos en el mundo desde una posición de poder. Todas tenemos esta opción.

 

Podemos volver a nosotras, a la conexión con nuestra Diosa. Ésta nos conduce a la plenitud, a nuestra esencia, y a la conexión con el amor y la conciencia universal. Todo esto debemos de buscarlo dentro, donde se encuentra. Probablemente te preguntas por qué los codependientes no pueden solucionar su problema por sí solos se esfuercen lo que se esfuercen. Y la razón es que no se puede resolver ningún problema desde el mismo nivel de conciencia que se ocasionó.

 

Por tanto, cualquier intento sin haber conseguido las herramientas de gestión emocional que no se tienen, será siempre sin éxito.

Adquirir dichas herramientas y habilidades emocionales, que no fueron aprendidas con éxito en el pasado, constituye el propósito último de la recuperación.

 

No obstante, sólo algunos superan las muchas resistencias y prejuicios a cerca de pedir ayuda para solucionar estos problemas, que son íntimos y muy personales.

 

Por lo general, cuando por fin las personas que sufren dolor emocional se dan cuenta de que no pueden controlar sus emociones y estados de ánimo y logran pedir ayuda, ya han sufrido muchísimo y el problema ha afectado ya a casi todas las áreas de su vida.

 

El largo periodo en el lado malo de la emociones supone un ánimo melancólico y decaído, que resulta en una pérdida total de la energía, dejando a las personas completamente agotadas y abatidas.

 

Tener una energía baja crónicamente afecta al desempeño de cualquier otra área de la vida, actividad o tarea, y como consecuencia a los resultados y la capacidad de disfrutar de ellas.

 

Los intentos sin éxito, los fracasos al tratar de aliviar el malestar de forma duradera y sostenida y la incapacidad para resolver este problema sin ayuda, tiene como consecuencia una autoestima más baja, más sentimiento de vergüenza e incapacidad y más miedo. Es como una pescadilla que se muerde la cola.

Si eres codependiente te encuentras mal, No estás sola!

 

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