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Diana, princesa y codependiente

Diana, princesa y codependiente

 

La codependencia es el trastorno afectivo consecuencia de estar alejada de tu propio yo, de tu esencia, de tu Diosa.

Codependencia es, como diría Fito y Fitipaldis, huir contigo de ti.

He escogido a Diana para que ilustre el ejemplo de lo que hoy quiero explicar. Por supuesto que no conocí a Diana y que no es mi estilo hablar de aquellos que no se pueden defender. Podía perfectamente haberme elegido a mí misma y mi propia vida, y lo haré en otro momento.

Pero para empezar he considerado que la vida de una princesa inspiraría más que la mía y que lo mucho que podemos aprender de su ejemplo compensaría este hecho. Todo ello dando mi palabra de que, independientemente de los errores, es digna de todo mi respeto.

Recuerdo perfectamente la última vez que vi a Diana en la tele mientras todavía vivía. Esto era el verano de 1997. La contemplaba desde el sofá de casa de mis padres, pegada de pies a cabeza por el sudor.

Ahí estaba Lady Diana luciendo estupenda en la cubierta del Jonikal, con su nuevo novio, haciéndose arrumacos en el encantador entorno de la Riviera Francesa. “¡Impresionante!”, pensaba yo, mientras envidiaba para mis adentros una vida tan mágica y excitante.

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Hoy, después de 19 años, el conocimiento ha logrado que vea algo muy distinto a lo que entonces vi. Esto tampoco lo hubiera imaginado. ¡La vida no deja de sorprenderme!

En mi opinión Diana era una diosa, como tú y como yo, que estuvo en apuros. A pesar de ser princesa, era tan codependiente como lo he sido yo. Y te fundamentaré esta opinión.

Como a muchas codependientes, a Diana también le ocurrió… Saber más sobre codependencia

1. Permaneció en una relación desgraciada durante mucho tiempo.

Diana permaneció en un matrimonio desgraciado durante mucho tiempo. Incluso mucho después de que todos los rumores apuntaran a que eran tres en ese matrimonio.

Pero en vez de ser madura y aceptar, pasado el tiempo prudencial de duelo, que su marido estaba enamorado de otra y que había más vida después de ese duro golpe, se dedicó a darse contra la pared.

Desde mucho antes de 1992 que la casa real ya no tuvo más remedio que consentir la separación provisional de los cónyuges, hasta que en 1997 oficialmente se divorciaron. Diana hizo lo imposible por lograr el amor de Carlos o incluso casi se podría decir que el de cualquier otro…

En 1995 tuvo lugar la polémica aparición de Diana en la televisión nacional donde anunció públicamente las infidelidades de su esposo, que existían grandes desavenencias con la reina, que padecía bulimia y que había llegado incluso a autolesionarse en alguna ocasión. Argumentaba que todo era fruto de la presión de la vida “Real” y de no ser capaz de controlar el tremendo estrés interior que atravesaba.

Y, aunque esto no lo declaró Diana, sino que lo hago yo, durante años posteriores y también alguno anterior a la ruptura definitiva del matrimonio la princesa mostraba claros síntomas de codependencia.

2. Parecía desesperada y totalmente incapaz de vivir sin un príncipe.

Anduvo buscando como pollo sin cabeza algunos brazos masculinos que la cuidaran y protegieran como si ella misma no pudiera casi ni sostenerse sola.

3. Escogió parejas con el rol de padres.

El primero, después de escucharse los rumores de distanciamiento en su matrimonio, fue su guardaespaldas Barry Mannakee. Se trataba del único hombre que tenía cerca mientras todavía cumplía fielmente la agenda de la casa real inglesa. Como era de esperar, la casa real removió su cargo y esta volvió a sentirse muy íntimamente cercana a los demás guardaespaldas que le sustituyeron, Graham Smith y Ken Wharfe, que más parecían figuras paternales.

4. Eligió parejas sin valores o escrúpulos.

Es seguro que sentirse necesitada, dependiente e insegura puede contribuir a elegir sin demasiada cautela, a carecer de listón y a precipitarse en la elección de personas sin valores, como pudo ser el caso de su siguiente relación con Major James Hewitt, el cual, al terminar su relación, vendió todos los pormenores de Diana a la prensa más sensacionalista.

5. Parejas como el amigo-terapeuta.

La siguiente fue una relación con James “squidygate” Gilbey, cuyas conversaciones telefónicas fueron interceptadas por un radioaficionado jubilado y su mujer y vendidas también a la prensa. De ahí el sobrenombre “squidygate”, sátira inspirada en el caso del Watergate.

Más allá del hecho, en dichas conversaciones se puede conocer bastante a Diana y no hay que ser muy lista ni tener un sexto sentido para darse cuenta de que ni le apasiona, ni le gusta y este hombre está cumpliendo el rol de terapeuta aficionado. Podéis leer trocitos seleccionados y traducidos por mí de esas conversaciones aquí.

6. Eligió hombres casados.

Seguimos con Will Carling, quien estaba casado con la presentadora televisiva Julia Carling, el cual se encargó de hablar en televisión sobre los pocos reparos que ponía Diana a la hora de seducir a un hombre casado. ¿Cuándo la necesidad aprieta, los valores…?

Oliver Hoare, el marchante de arte que parecía casi un padre o Gary Lineker el deportista cuyos rumores de relación no llegaron a confirmarse.

Es cierto que no todas las codependientes tienen como droga estrella a los hombres, aunque sí muchas.

En mis grupos de sesiones para mujeres el amor es sin duda la droga más dura. Aunque en la mayoría de casos no puedan hacer una lista tan larga de conquistas, puesto que pocas son princesas ni tan bellas, femeninas y seductoras como lo fue Diana.

7. Autosaboteó y malogró una relación que sí merecía la pena.

Estaba llegando casi al final de su vida cuando conoció al Doctor cardiocirujano Hasnar Khan, el coprotagonista de la última peli de Naomi Watts sobre la vida de Diana.

Parece ser que este hombre sí era serio, calmado y muy cariñoso con Diana. No están muy claras las causas de su ruptura, aunque todo apunta a que Hasnar no soportó la gran presión de la prensa sobre la figura mediática de Diana y decidió romper. Y Diana, a su vez, le llamaba sin parar porque no soportaba la ruptura con él.

Parece ser que él volvió a llamarla poco después porque no  había conseguido olvidarla, pero ella, Lady Diana, ya estaba con su nueva pareja.

8. Enganchó la siguiente relación sin hacer el duelo.

A pesar de este hecho, la película narra que Diana conoce a Emad ‘Dodi’ Al-Fayed, antes de haber acabado totalmente su relación con Hasnar, muy típico de las mujeres codependientes. Y muchas de sus crónicas apuntan a que Diana es del otro, Hasnar, de quien está realmente enamorada mientras se encuentra de vacaciones en la Riviera Francesa con Dodi.

9. Tenía una relación cuando su corazón latía por otra persona.

Esto último puede ser que sea lo que más me toca la fibra sensible. Sé muy bien lo que es que mi corazón me pidiera una cosa y yo hacer otra totalmente distinta con la sensación interna de que no podía evitarlo. Esta falta de integridad me debilitaba, me hacía sentir vacía, triste, miserable, mentirosa y poco íntegra. Me hacía sentir tan infiel a mí misma que hoy después de 19 años, y que vuelvo a tenerme, ¡Aleluya!, si volviera a aquel sofá, a aquel verano del 1997, en casa de mis padres mientras veía a Diana con su amor en el yate, ya no le envidiaría ni mucho menos me cambiaría por ella, puesto que ahora ya sé LO QUE SÍ ES REALMENTE VALIOSO.

No sabemos qué hubiera pasado si Diana hubiese vivido. Sin embargo, no creo que el perfil de Dodi fuese lo que mi abuela llamaría “un hombre bueno para marido”.

Lo que sí sé es que lo que me pasó a mí se parece mucho y que yo me he recuperado.

Yo también salí con terapeutas, consumí relaciones por no estar sola, comí de más, gasté de más, me sentí muy triste y hasta incluso creía profundamente que tenía mala suerte en las relaciones, tal y como todos opinaban de Diana.

Diana, ¿siempre el hombre equivocado?

Existe una razón y todo esto tiene un nombre: codependencia.

¿Por qué las codependientes siempre eligen mal? ¿Por qué nos hacemos la vida difícil?

Hoy sé la respuesta. Te lo contaré todo.

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