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¡Endiósate!

¡Endiósate!

 

¿Qué es una diosa? ¿Y para qué quiero yo invocarla?

Una diosa es una divinidad femenina que posee un poder o capacidad por la cual es adorada.

¿Acaso no crees que algunos hombres y mujeres de la Tierra tienen talentos tan brillantes que podrían considerarse divinos? ¿No crees que en su campo son auténticos dioses?

Me refiero a Mozart, Rembrandt, Usain Bolt, Steve Jobs, La Madre Teresa, María Sabina, Einstein, Dalí, … ser “casi” un dios es por tanto una cuestión más real de lo que pudiéramos pensar.

Por desgracia no hay que prestar demasiada atención para darse cuenta de que los nombrados arriba son casi todos dioses.

¡¿Qué diablos ha pasado en el Olimpo con las diosas?!

Que las mujeres poseemos tantos talentos como ellos, y millones de cualidades innatas de mucho valor y utilidad, es algo que está fuera de toda duda.

¿Qué pasa pues con nosotras?

¿Será que los siglos de violencia contra las mujeres han conseguido acallarnos?

¡Me niego a que sea así!

¡Recuperemos a la diosa que llevamos dentro!

Todas contamos con una voz interior de infinita sabiduría que conoce exactamente lo que es adecuado para nosotras.

Yo puedo escuchar la mía y distinguirla fácilmente de la voz mental del ego. En sus palabras no hay prisa, ni miedo, ni culpa, ni mucho menos vergüenza. Es una voz suave, pero firme y rotunda. Que inspira, que insiste pero que también anima, alienta, es paciente y aporta coraje. Esta es la voz de nuestra diosa interior.

Nuestra diosa conoce exactamente quién es la mujer que somos en realidad y qué porcentaje de cada arquetipo femenino nos encaja. En nosotras existe el potencial de todas las mujeres que nos han precedido y de las que existirán.

Estos arquetipos según, el psicoanalista Carl Jung, son patrones, imágenes y símbolos recurrentes que aparecen en todas las culturas y que se heredan generación tras generación a través del inconsciente colectivo.

Son imágenes universales que existen en nuestro inconsciente colectivo y que actúan sobre los individuos a la vez que lo hace la parte que es personal.

Al igual que todas las personas que, independientemente de la cultura, raza, sexo, etc tienen el potencial de sentir todo tipo de emociones -tristeza, alegría, rabia, compasión, miedo, apatía…-, de la misma manera poseemos innatamente el potencial de sentirnos, de experimentar y actuar bajo el la influencia de la diosa que nosotras invoquemos.

Todas las mujeres están guiadas por alguno que otro arquetipo de diosa, o por una mezcla de ellos. Y lo que es todavía más importante, toda mujer puede invocar el arquetipo de la diosa cuyo poder necesita para hacer realidad sus sueños.

Es mi propósito contaros un poquito del arquetipo de las diosas principales, y así como sus poderes, los cuales nos servirán para que nos sirvamos de ellos para nuestro crecimiento.

¿A qué diosa estás invocando en este momento?

¿Qué poder de diosa necesitas desarrollar para cumplir tus sueños presentes?

El grupo de las Diosas vírgenes: Artemisa, Atenea y Hestia

En ningún caso son llamadas vírgenes atendiendo a su sexualidad, sino a su cualidad de inmaculadas, puras, incorruptas, que permanecen en su estado original y no dominado por ley alguna, y mucho menos por la ley del hombre.

Artemisa, la diosa de la caza y los objetivos: Está motivada por la necesidad de seguir sus propios valores internos, de hacer lo que tiene sentido para ella, independientemente de lo que piensen los demás.

Atenea, es la diosa de la sabiduría, la que se unía a los hombres como igual o superior en las cosas que éstos hacían. Era la cabeza más fría en medio de la batalla y la mejor estratega.

Hestia, la diosa del hogar y del fuego, diosa también de la transformación: Su propio camino es la introversión mediante el alejamiento de los hombres. Para lograr sus propósitos de transformación e introspección se repliega hacia adentro. La mujer bruja de la Edad Media.

El grupo de las diosas vulnerables: Hera, Deméter y Perséfone.

Son llamadas “vulnerables” porque se trata de diosas orientadas hacia la relación, cuya identidad y bienestar dependen de tener relaciones significativas. Representan los papeles tradicionales de las mujeres: esposa, madre e hija.

En la mitología estas tres diosas fueron víctimas: violadas, raptadas, dominadas y humilladas por los dioses masculinos, y las tres sufrieron por amor. Ellas respondieron a este sufrimiento de una manera característica: Hera, con rabia y celos, y Deméter y Perséfone, con la depresión,  llegando a mostrar síntomas claros de enfermedad. Patrón en el que muchas mujeres podrían reconocerse.

La última diosa grecorromana es del grupo de las alquímicas y esta es Afrodita.

Es la diosa del amor y de la belleza, que además posee un poder mágico y único entre todas ellas para la transformación.

Era una diosa única cuya presencia sobrecogedora producía que tanto los mortales como las demás deidades, se enamoraran y concibieran una nueva vida.

Inspiraba las poesías, los discursos persuasivos, y el poder creativo del amor.

siempre hizo lo que le placía y ella nunca fue elegida como víctima y no sufrió como tal. Para Afrodita las relaciones son importantes aunque no como compromisos a largo plazo. Su objetivo es la entrega verdadera y total en el presente y más de calidad y disfrute real que el compromiso a largo plazo.

Cualquier cosa que sea impregnada de la belleza y magia de Afrodita es irresistible, produce una atracción magnética y desata la química entre dos personas, de manera que se siente el impulso de acercarse y llegar al coito, al acto máximo de consumación, de conocer al otro, y no solo de forma puramente sexual, sino profunda psicológica y espiritualmente.

Si un hombre ha hecho el amor con alguna Afrodita, no lo olvidará. No sabrá que ha pasado, pero habrá sido testigo de la intervención del cuerpo, la mente, el corazón y el espíritu, lo cual le habrá cambiado, transformado y llevado a crecer.

Estoy segura de que cada una de nosotras tiene una idea cuando menos aproximada de cuál es su idea de la vida ideal y de su máxima felicidad, lo que implica decantarse por unas u otras opciones como ser o no esposa, crecer o no en su carrera o ser o no madre. Es decir invocar a Hera, Artemisa, Atenea o Deméter según el momento de tu vida y tu objetivo presente.

Afortunadamente hoy en día tenemos el poder de decidir en libertad sobre estas cuestiones, por lo que también podemos hacer es invocar en determinados momentos a la diosa cuyos poderes pueden inspirarnos desde dentro para lograr cumplir esos sueños que tan felices harían nuestras vidas. Encarnar el mejor ejemplo de mujer y potenciar sus atributos femeninos. ¡ESE ES EL PROPÓSITO DE ENDIOSARSE!

Si tengo buenas relaciones pero me siento dependiente económicamente y, por lo tanto, temo por mi futuro, lo mejor será que invoque a Artemisa, que priorice conocer los atributos que ella posee y el arquetipo de la diosa guiará mis pasos. Esto siempre es así.

Es extremadamente habitual encontrarme en mis sesiones con mujeres que sienten mucho dolor porque no se sienten realmente mujeres en tanto que no han sido capaces de atraer un amante o la atención sexual de los hombres. Es una cuestión que suele causar vergüenza pero que sin embargo es lo más lógico y normal si aceptamos que en la profundidad somos también hembras de mamífero que sólo desean ser folladas por un macho.

Si este es tu caso, invoca a Afrodita, conviértete en ella, practica sus atributos. Está bien hacerlo si es lo que deseas y sin duda que si encarnas a Afrodita lo lograrás.

No suele darse problemas con los arquetipos de las diosas, Hera (esposa) y Deméter (madre), ya que han sido los arquetipos más comunes en la mayoría de nuestras madres. Los hemos aceptado y podido imitar desde siempre. Al fin y al cabo, seguramente estas en la diosa que no ha sido censurada primero por los hombres y luego por tu propia madre.

Podemos aprender mucho de las diosas. ¡Muchísimo! Y cuidarnos así a nosotras mismas lo mejor posible que es de lo que se trata. Recuerda que naciste sola y te morirás sola, y que pasarás todo el tiempo de tu vida contigo. ¿Qué mejor empresa que invertir todo lo posible en ti?

 

¿Con qué arquetipo te sientes más identificada en este momento?

¿Es ese el más deseable para cumplir tus propósitos actuales?

Reflexionemos sobre en qué arquetipo nos encontramos. Lo mejor es un equilibrio como lo es Afrodita. Pero sobretodo este autoconocimiento puede lograr elecciones muy sabias para tu vida.

Por ejemplo:

  • Si tu arquetipo predominante es Hera (esposa): ten mucho cuidado con que tus ganas no te hagan precipitarte a un matrimonio que no te conviene!

Aprende primero a prestar atención al carácter del hombre y aprende a amarlo primero.

  • Si estás en Deméter y no es momento de ser madre, o en Perséfone y ya eres adulta, no te sorprendas si tu pareja no siente demasiada atracción por ti. Los cuidados y ser madre de un hombre es un completo anafrodisíaco. ¡Invoca a Afrodita!
  • Si estás en Afrodita corres el peligro de no perseguir objetivos terrenales y sufrir por tener que ser algo dependiente económicamente.
  • Si te encuentras en Artemisa, puedes reflexionar sobre si te estás convirtiendo en un soldado disciplinado para cumplir objetivos que en realidad no son fundamentales.

Invoca a la diosa y logra tus anhelos más íntimos.

  • Atenea ayúdame a pensar con claridad en esta situación.
  • Perséfone ayúdame a permanecer abierta y receptiva.
  • Hera, ayúdame a comprometerme y ser fiel.
  • Deméter, enséñame a ser paciente y generosa, a ser una buena madre.
  • Artemisa, mantenme centrada en ese objetivo lejano.
  • Afrodita, ayúdame a amar y a disfrutar mi cuerpo.
  • Hestia, hónrame con tu presencia, dame paz y serenidad.

Es posible que muchas queramos convertirnos en Afroditas con algo de Hera y de Deméter para construir nuestras familias. Estos son los arquetipos que gozan del beneplácito del Patriarcado, pero puede ser que estemos condicionadas. ¡Reflexionemos y elijamos en libertad!

Recuerda serte fiel, TÚ puedes ser quien eres y lograr lo que quieres para ti.

¡Despierta a tu diosa!

Te contaré más detalles próximamente…

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Bibliografía

Bolen, J. S. (2005). Las diosas de cada mujer. California: Editorial Kairos.

Darder, M. (2014). Nacidas para el placer. Barcelona: Rigden Institut Gestalt.

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6 Comments
  • Esther Portal Fuertes
    Posted at 20:51h, 10 noviembre Responder

    Very interesting stuff Isabel Tarín.
    I really have enjoyed this reading. I engage you to continue writing. Good luck with that blog!!?

    • Isabel Tarín
      Posted at 09:32h, 11 noviembre Responder

      Thanks very much, dear Esther. This comment is the very first one on my website!
      Thanks for encouraging me to keep going! It means lot to me. A big hug for you!

  • Leiddy Perez
    Posted at 18:17h, 30 noviembre Responder

    Gracias por tus palabras Isa… son de gran ayuda! Lo relacionado con las Diosas es motivador. ¡Felicidades!

    • Isabel Tarín
      Posted at 21:34h, 01 diciembre Responder

      Gracias Leiddy! Muy amable 🙂 Me alegro de tenerte por aquí… ahora a endiosarnos!

  • Carolina Angulo
    Posted at 05:03h, 04 diciembre Responder

    Hola Isabel. Muy buenas analogías. Siempre he sido amante de la mitología. Además de que soy sumamente feminista. He logrado en cuatro empleos, cargos que estaban destinados para hombres. Así que si de Diosas se trata, me anoto. Me encanta tu blog….

    • Isabel Tarín
      Posted at 15:20h, 05 diciembre Responder

      Hola Carolina! Entonces tendrás mucho del arquetipo Atenea. Que, por cierto, es poco común en las mujeres, y del que nos hace mucho bien tener ejemplos.
      Eres pero que muy bienvenida a nuestra tribu. ¡Gracias!

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